El sinceramiento

Otra aguda crisis en el gobierno

Las conocidas diferencias en materia económica en el seno del gobierno tuvieron una expresión dramática esta semana, con un desencadenante ajeno a la dinámica interna de aquél: la declaración de inconstitucionalidad de la Suprema Corte de Justicia (scj) respecto al impuesto a la concentración de la tierra (icir). El astorismo lo vio como una oportunidad para ajustar cuentas con el entorno de Mujica. Éstos redoblaron la apuesta y señalaron que la disyuntiva es seguir con el piloto automático o introducir modificaciones que demuestren que gobierna la izquierda.

El martes en una entrevista en Canal 10 el vicepresidente Danilo Astori, dando la razón a la scj, arremetió contra dicho impuesto, afirmando que “las cosas hay que hacerlas bien, porque si no terminan como lo ha hecho el icir, que evidentemente, como lo dijimos en su oportunidad, tiene un problema de diseño”. Seguidamente reivindicó la propuesta que en su momento hizo el titular del mef, Fernando Lorenzo. La aseveración de Astori responde al hecho de que ese gravamen tuvo su génesis en la opp, o sea el equipo económico “alternativo” que funciona en la Torre Ejecutiva.
Precisamente la iniciativa del icir, a la que deben sumarse otras propuestas surgidas del mismo grupo, por ejemplo hacer progresivo el irae, eliminar algunas exoneraciones de la ley de inversiones y subir el Imesi a algunos artículos suntuarios, es la que parece haber roto el reinado omnipotente del mef en materia económica y tributaria. Desde 2005, con el único conflicto sobre el 4,5 por ciento del pbi para la educación pública, que enfrentó a Tabaré Vázquez con Astori (que incluso fue renunciante durante algunas horas por negarse a aceptar ese porcentaje) y que se resolvió a favor del entonces presidente, la política económica ha sido terreno privativo del mef, asumiendo incluso tareas de planeamiento que le competen a la opp.
La disposición de los economistas que rodean al presidente José Mujica a no aceptar esa nueva tradición fue lo que motivó que el vicepresidente señalara en la entrevista mencionada que “la conclusión más general que me gustaría sacar es que, sobre todo en momentos en que el país vive algunas dificultades que no podemos olvidar, como las presiones inflacionarias, y la situación fiscal negativa (…) debemos dar el mayor apoyo al ministro Lorenzo en este momento, que es quien encabeza el equipo económico y que tiene que trabajar con un capital intangible: credibilidad y confianza. Y si todos los días leemos en un diario o escuchamos versiones de que alguien que no es el ministro de Economía está diseñando un nuevo impuesto, que alguien quiere discutir los criterios para estimular las inversiones y el ministro de Economía ni siquiera está enterado de las propuestas que se están elaborando al respecto, creo que vamos a tener problemas, y problemas serios”.
La respuesta de Mujica a esos dichos fue convocar en forma urgente un Consejo de Ministros para la tarde del miércoles. De acuerdo al relato de fuentes del Ejecutivo, en ese encuentro el presidente comenzó diciendo que él era la persona electa por el pueblo y que no estaba para ser un “mequetrefe”, y que aquel que quisiera irse lo podía hacer. Esto dio lugar a una dura discusión, pues seguidamente habló Astori, quien dijo que había una ofensiva contra el equipo económico e incluso contra el Frente Liber Seregni (fls). Y en su intervención repasó los dichos de Gabriel Frugoni (opp) en Brecha, del presidente de ancap, Raúl Sendic, en Búsqueda, del ministro de Desarrollo Social, Daniel Olesker, en La República y del ministro de Trabajo, Eduardo Brenta, también en Búsqueda. Con la obvia excepción de Sendic, todos contestaron duramente a las palabras del vicepresidente. También intervino Lorenzo, que frente a una interrupción dijo que lo dejaran hablar porque esa podría ser la última vez que lo hacía en dicho organismo.
El Consejo entró en cuarto intermedio y la conferencia de prensa posterior la hizo el propio Mujica. En ella sostuvo que “el empeño del Poder Ejecutivo es que los compañeros vuelvan a funcionar como equipo (…). Yo les podría haber dicho otra cosa, pero creo que lo mejor es acercarse a la verdad, reconocer que hemos tenido problemas, sobre todo problemas de comunicación entre nosotros, reconocer que se han lastimado algunos compañeros, reconocer que la tarea de gobernar no significa andar con tornillos o con pinzas o con llaves, es andar entre seres humanos y que estas cosas, a veces, son desgastantes y generan dolor”. Mujica reconoció que “hay factores de desgaste, hijos de la naturaleza de la tarea de gobernar, que no son un lecho de rosas, tienen contradicciones, y suelen generar algunos malestares y algunas heridas entre la gente que trabaja; no puede ser de otra manera, en cualquier ámbito laboral pueden pasar esas cosas, y creo que necesitábamos decirnos unas cuantas cosas, porque nos damos cuenta de que se están utilizando declaraciones a medios de prensa y no conversaciones entre compañeros, como debe ser”. Por eso “nos pareció prudente hacer un alto en el camino y conversar con los compañeros, estamos en ese proceso”. Finalmente afirmó que “no hay ningún cambio de rumbo, no tenemos ningún cambio fantástico en la política económica, en la política tributaria, en la fiscalización, en el campo de la cultura”.

¿QUO VADIS? Durante toda la jornada de ayer circularon versiones de una renuncia de Lorenzo, abonadas por sus propias palabras en el Consejo del miércoles, pero un comunicado del fls parece haber alejado esa posibilidad. Además, allegados a Mujica señalaron a Brecha que el presidente no piensa pedir su dimisión, aunque lo dejaría ir si esa fuera su voluntad.
En el comunicado, el fls “recoge plenamente la exhortación del presidente de la República de darnos una instancia de reflexión por parte de todos los integrantes del gobierno. Para un gobierno de izquierda siempre deben primar los intereses nacionales y el impacto de cualquier decisión en la vida de los uruguayos. Sobre eso estamos discutiendo”.
El Consejo levantaría su receso el próximo lunes y allí se podrían develar las incógnitas planteadas.
Más allá de los detalles anec­dóticos de la nueva crisis gubernamental, lo cierto, confesaron varios dirigentes frenteamplistas a Brecha, es que hay temas de fondo en cuestión. Según esa visión hay dos caminos posibles en el último tramo de gobierno: seguir con el “piloto automático” o modificar aspectos de la política económica.
Tanto en la intervención de Olesker como en la del ministro de Industria, Roberto Kreimerman, se señaló la importancia de modificar la matriz productiva, buscando impulsar una producción de mayor valor agregado, y no depender únicamente de los commodities, aunque éstos tengan hoy un precio muy alto en el mercado internacional.
Eso significa políticas sectoriales y una mayor contribución de aquellos beneficiados por la bonanza en los precios de los productos exportados por Uruguay. También modificaciones tributarias y en las exoneraciones para la inversión extranjera directa. La respuesta desde el equipo económico es que no se pueden alterar sustancialmente las políticas impositivas, porque las inversiones significan trabajo. Asimismo está en cuestión la política implementada desde el mef para contener la inflación, especialmente la suba de la tasa de referencia, lo que deprecia el dólar y tiene un alto costo en intereses. Por ejemplo, por los 300 millones de dólares que el bcu utilizó para evitar la caída de la moneda estadounidense, Uruguay deberá pagar intereses cercanos a los 30 millones de dólares. Eso mientras el país tiene miles de millones de dólares en el exterior a una tasa cero de interés.
Incluso en la misma discusión sobre la sustitución del icir aparecen diferencias conceptuales. Mientras para Astori el problema se solucionaría buscando algunas modificaciones impositivas (adicionales) a gravámenes ya existentes, para la opp y varios dirigentes del fa la cuestión es desestimular la concentración de la tierra y no simplemente conseguir recursos para la caminería rural. La intención es meterse con los dueños de la tierra, dijeron a Brecha el senador Ernesto Agazzi (mpp) y el secretario general del ps, diputado Yerú Pardiñas.
Respecto al futuro de las dos visiones sobre la economía en el oficialismo, el senador de la va Enrique Rubio dijo a Brecha que “nunca fue aceptado por el mef que hubiera un trabajo en equipo”. Para el legislador se terminó “un ciclo que se inició en 2005, de la existencia de un primer ministro. Se liquidó el exclusivismo”.
Mientras algunos pronostican el fin de la hegemonía del astorismo en la dirección de la economía, otros hablan del pecado original de Mujica. En esa dirección recuerdan que el compromiso que permitió la fórmula que resultó electa en 2009 fue que la conducción económica quedaba en manos de Astori y su equipo. Por lo tanto revertir esa realidad tendría incluso efectos vinculados a la mayoría parlamentaria. Sin embargo reconocen que el alejamiento del equipo económico también tendría un efecto negativo sobre el fls, pues es impensable un rompimiento con la fuerza política, y desprenderse de los cargos los alejaría de las decisiones fundamentales.
Unos y otros concuerdan en que este clima no puede prolongarse en el tiempo. Una posible salida sería una codirección entre el mef y la opp. Otra consistiría en mantener la actual situación y toquetear la política económica por la vía del hecho consumado. Esta última vaticina nuevos conflictos, en un marco de indicadores macroeconómicos negativos que cuestiona la infalibilidad de la conducción económica vigente hasta ahora.

Escribir un comentario