FBI, arte y activismo

Precursores de Snowden, hace más de 40 años un grupo de activistas logró entrar a una oficina del fbi en Filadelfia y robar archivos clasificados que enviaron a la prensa como prueba de la persecución y espionaje que la poderosa agencia liderada por J Edgar Hoover perpetraba ilegalmente contra la nueva izquierda, líderes negros y otros ciudadanos estadounidenses. El asalto tuvo lugar el 8 de marzo de 1971 aprovechando la trasmisión por tevé de la pelea del siglo entre Mohammed Alí y Joe Frazier.

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  • Escrito por Ana Inés Larre Borges

El sueño de otro sueño

La poesía de Juan Gelman

Quién sabe si el aleteo de una mariposa en China puede provocar un tsunami al otro lado del mundo. Pero sí es cierto que la construcción de un ferrocarril en Besarabia puede ocasionar una noche en blanco, en Montevideo, un siglo más tarde.

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  • Escrito por Roberto López Belloso

“Todavía no confirmé”

Conrado Silva (1940-2014)

El 24 de noviembre Conrado Silva nos envió un correo electrónico en el que nos decía que había recibido una llamada telefónica insólita de Rio de Janeiro, de un viejo amigo que le contó que la Bienal de Rio lo había dado por fallecido. Remataba Conrado: “Todavía no confirmé”. Algún despistado en la Bienal se había adelantado a los hechos. Él no lo sabía todavía, pero tenía metástasis de un tumor canceroso.

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  • Escrito por Coriún Aharonián

Un gran director de actores

Murió Héctor Manuel Vidal

El primer contacto que tuve con la creación de Héctor fue allá por 1975. Era El Galpón chico, el de la calle Mercedes. Un espectáculo de Club de Teatro, grupo en el que se formó y donde forjó sus inicios como director. La obra, nada inocente para el momento, era Rinocerontes, de Ionesco, con Víctor Newbery y quien fuera la esposa de Héctor, Pelusa Vidal. Recuerdo que esta obra escrita en 1955 se hacía recordando los treinta años del fin de la Segunda Guerra Mundial.

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  • Escrito por Alfredo Goldstein

Desvalijando almas

“La mejor oferta”

Virgil (Geoffrey Rush) es un hombre obsesivo, metódico. Un renombrado anticuario que basó su éxito en comprar barato y vender por fortunas, en engañar a su clientela despreciando obras valiosísimas; como dijera el escritor Daniel Pennac respecto a la profesión, un hombre que hizo su carrera “desvalijando almas”. Pero no se trata solamente de un embustero y un timador, sino que además es, en general, un tipo bastante desagradable. Su mal semblante casi permanente, su actitud despectiva y el desinterés por el prójimo lo convierten en un protagónico difícil de aceptar. Asexuado y sin interés aparente por las mujeres, parece sin embargo orientar su libido a contemplar su más preciada fortuna personal, una habitación repleta de cuadros históricos, únicamente de representaciones femeninas.

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  • Escrito por Diego Faraone

“Revulgar”, y amén

Nueva novela de Lalo Barrubia

En el preámbulo a los cinco “misterios dolorosos” del rosario católico en que la novela organiza sus capítulos ya son perceptibles tres de los asuntos que arderán en el cuerpo del texto: la idea de “generación”, la de “discurso”, y la de “sexo”. Y bajo esa trinidad, la asordinada y en apariencia banal suma de actos que conquistan para sí los distintos aparatos de poder, ya en forma de ideologías confusas o de doctrinas bien delineadas. Generación, discurso y sexo: tres asuntos transitados ya por el proyecto estético de Lalo Barrubia (Montevideo, 1967), pero que en ésta, su tercera novela, parecen llegar a la consumación definitiva.

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  • Escrito por Sofi Richero

Roque Dalton. Correspondencia clandestina (1973-1975)

Un ensayo

Castellanos Moya, escritor salvadoreño y una de las voces más poderosas de la literatura latinoamericana contemporánea, revela al Dalton doméstico de la clandestinidad a través de una correspondencia familiar hasta el momento inédita.
El trabajo fue publicado originalmente en la revista web “Iowa Literaria” y este extracto fue cedido por el autor a Brecha.

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  • Escrito por Horacio Castellanos Moya

La réplica del cuerpo y el naufragio del hombre

Ron Mueck en la Proa

Siempre causa algo de espanto la posibilidad de que el cuerpo humano sea representado. La escultura y la pintura lo han intentado por siglos y de alguna forma han fracasado en la búsqueda de la copia fidedigna: esos cuerpos no huelen, no respiran. Ese fracaso trae cierto alivio a una especie que no sabemos si soportaría contemplar –y convivir con– su reproducción absoluta a través de la técnica, la tecnología o el arte. O que sí la soporta pero como un asunto onírico, encuadrado en el desarrollo científico y su perversidad, o por medio de la ciencia ficción. Los replicantes, esos humanos artificiales de la película Blade Runner, ya trajeron hace más de tres décadas esa perturbación al cine. Pero el cine y su representación es otra –larga– historia.

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  • Escrito por Apegé

Extraño para uno mismo

Richard Ford, frontera y autoficción

Canadá, la flamante novela de Richard Ford, comienza con un propósito contundente y revelador: “Primero contaré lo del atraco que cometieron nuestros padres. Y luego lo de los asesinatos, que vinieron después. El atraco es la parte más importante, ya que nos puso a mi hermana y a mí en las sendas que acabarían tomando nuestras vidas. Nada tendría sentido si no se contase esto antes que nada”.
De esta forma Canadá desarrolla un modelo de narración que descubre la trama en la primera página. Acto seguido, y durante el resto de la novela, avanza, retrocede, vira en redondo, alarga las frases para volver a valorarlo todo y entregar al lector, con melancolía y tristeza, una versión renovada y más íntima de la misma historia, aproximándose lenta y progresivamente, con irrevocable ánimo acumulativo, a un punto de no retorno.

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  • Escrito por Alicia Torres