Polvo moral y gol, es gol

Quienes crecimos viendo cómo la selección quedaba afuera de los mundiales y el Campeonato Uruguayo se interrumpía una y mil veces sin motivo aparente no nos horrorizamos al escuchar palabras tales como “ejecutivo provisorio” o “gobernabilidad”. La desorganización está en la génesis de nuestro deporte, y si algún mérito tuvo la gestión de Sebastián Bauzá fue la de malacostumbrarnos a tener un presidente de la auf joven, con aspecto de persona decente, con un discurso coherente con sus acciones, y que daba la impresión de que sería capaz de completar su mandato, por primera vez desde las épocas de Atilio Narancio.1

 

Pero finalmente, y tras un proceso “no del todo claro” del que participaron múltiples actores (desde Eduardo Ache hasta José Mujica, pasando por el Pato Celeste, Enrique Saravia, el Tano Gutiérrez y Freddy Varela), Bauzá se fue para su casa, y desde la madrugada del jueves la auf es presidida por el ex presidente de Rentistas, con Jorge Barrera y Alejandro Balbi como “neutrales” (más neutral sería Estados Unidos en una guerra entre Israel y Venezuela), junto al delegado de Rampla, el gerente de Juventud, el gerente de El Tanque y el delegado de Sud América.2
Francisco Casal, a fuerza de una generación constante de evidencia empírica, nos ha hecho creer a todos y todas que puede ejercer su influencia prácticamente sin restricciones a la hora de hacer lo que más le gusta: hacerles ver a quienes lo “traicionan” que el que manda es él. Que acá tarde o temprano se hace lo que Paco quiere, porque arrancó siendo alcanzapelotas y hoy es el brasileño más rico de Uruguay.

A PACO NO LE GUSTA. En su momento, Peñarol se declaró “independiente” y a los pocos meses estaba casi peleando por no descender. Un buen día Eduardo Ache decidió negociar a Munúa con el Deportivo La Coruña sin usar a Casal como intermediario, y a los quince minutos Nacional se quedó sin jugadores.3 Una vez a Bauzá se le ocurrió no extender automáticamente el contrato de las imágenes de la selección, y al rato comenzó a tener tiempo libre para dedicarle a la familia. La Conmebol no le dejó organizar un campeonato y unos años después recibió una dura acusación de corrupción por parte de equipos uruguayos sensibles a la filosofía del empresario uruguayo por antonomasia.
Así funciona el mundo Casal: quienes obran como si el poder de Paco no existiera, terminan experimentándolo en carne propia, aunque de un modo lo suficientemente moderado como para permitir la redención del insurrecto. Cuando un viejo traidor agacha la cabeza y vuelve suplicando misericordia, se produce lo que él denomina “polvo moral”, apelando a esa cuasi constante connotación sexual que impregna todo lo vinculado al fútbol. 4

Sí, Paquito, sí. Ya lo dice el refrán: quien a hierro mata, a hierro muere. Las mismas armas que han convertido a Casal en una de las personas más poderosas de Uruguay son las que le impedirán cumplir con sus objetivos máximos. A saber, ser presidente de Peñarol y hacer de Tenfield una empresa querida.
Su primer deseo le está vedado por definición: su apellido no es Damiani. Y por más plata que ponga para construir el estadio carbonero, el hincha jamás le perdonará que allá por 2004 Casal se llevara a varios jugadores de pesado y sin pagar un solo peso. Afortunadamente, Juan Pedro no es tan rencoroso.
Respecto al segundo, ocurre que si algo ha demostrado Casal en este último cuarto de siglo es ser amigo de sus amigos. Por eso se ha rodeado de ex jugadores que lo idolatran, pues no en vano Casal “ha dignificado al futbolista”, tal como él se ha encargado de decir toda vez que le han puesto un micrófono por delante. La empresa Tenfield ha funcionado como una suerte de seguro de desempleo para los jugadores “afines al grupo”, quienes tras el retiro y mientras buscan forjarse un futuro fuera de las canchas terminan engrosando las filas de la empresa en programas como K-Pos, o detrás de cámaras.
Del mismo modo que saber pegarle “tres dedos” no te asegura ser un buen periodista, ser amigo de Paco no te asegura destacar en el universo audiovisual. La misma astucia relacional que le ha permitido a Casal tener aliados en todos los clubes y partidos políticos es la que lo ata a personas que probablemente lo tengan convencido de que su canal genera productos de enorme calidad.
El problema de ser poderoso y trabajar con amigos es ése: nadie se atreve a decirte “che, quince años con la grúa detrás del arco no, mejor probemos algo nuevo”. De otro modo no se entiende que en ese lapso Tenfield no haya sido capaz de innovar en sus trasmisiones deportivas, ni haya podido generar programas originales.
Alguien me dijo alguna vez, cuando todavía pensábamos que Casal armaba la selección: “El problema no es que Casal elija a los jugadores. El problema es que los elige mal”. Seguramente esa observación aplica también a la elección de su grupo más cercano, cuyos integrantes no pierden oportunidad de someterlo a simbólicas felaciones públicas, tan reiteradas como innecesarias y carentes de efectividad.5
Pues aun sabiendo que Casal seguirá influyendo a su antojo por los siglos de los siglos, y que eventualmente deberemos afrontar las consecuencias de habernos alejado de su sendero, mientras Atilio Garrido, Juan Carlos Scelza y Javier Máximo Goñi no sean los únicos socios de Peñarol, y vtv no sea el único canal en nuestros televisores, Paco nunca podrá tener todo lo que quiere.
Es lo más parecido a un polvo moral que podemos ir teniendo.

1.     Este dato no está chequeado. Pero debe andar por ahí.
2.     Pero con una salvedad: el gerente de Juventud, el gerente de El Tanque y el delegado de Sud América son la misma persona.
3.     Encima, pese a que Munúa fue vendido en 2003, Nacional está aún por cobrar la primera cuota del pase, que para peor debe estar en pesetas.
4.     El jugador habilidoso que juega mal es tildado de homosexual (como si los homosexuales no supieran jugar bien al fútbol), es de estilo afirmar que el equipo ganador sodomizó al perdedor, las hinchadas piden “un poco más de huevo”, y el Vela Yern le escribió “Hacé la denuncia, puto” a Mariano López.
5.     Es que las loas de un enamorado carecen de validez. Recién cuando oigamos a Mario Bardanca o Diego Muñoz diciendo algo positivo de Francisco, pararemos la oreja.{/restrict}