Versiones apresuradas

Sobre los esqueletos hallados en Paysandú

Nadie sabe aún –lo dirán los antropólogos forenses– el misterioso origen de cinco cráneos y esqueletos humanos incompletos hallados el martes 27 en el fondo de un tanque de agua en desuso ubicado en la plataforma superior de una torre de la avenida España, que se eleva 30 metros en pleno centro de la ciudad de Paysandú.

Inmediatamente de conocido el hallazgo por una cuadrilla de sanitarios que limpiaba el tanque, unos plantearon la eventualidad de que se tratara de restos de detenidos desaparecidos; y otros hicieron ingentes esfuerzos por alejar esa posibilidad.
El hallazgo fue comunicado a la policía departamental y la justicia. Horas después el jefe de Policía de Paysandú, Alberto Camacho, anunciaba en una conferencia de prensa que los restos tenían por lo menos 50 años de antigüedad; el dato, al parecer originado en una opinión primaria del forense Naum Dorfman, fue prolijamente amplificado por los medios, en un esfuerzo por ahuyentar molestos fantasmas del pasado.
Mientras la Policía Técnica estudiaba en Montevideo los cráneos (que no mostraban orificios de bala) y los huesos (para confirmar la cifra exacta de esqueletos), se multiplicaban las versiones eliminatorias de cualquier rastro político: el diario El Telégrafo (cuyo director, Alberto Baccaro, fue propietario de las instalaciones donde se eleva la torre) consignó el viernes una insólita información: los restos “habrían sido llevados por estudiantes y arrojados allí en la década de los 60, según una versión recabada en forma exclusiva por El Telégrafo de una fuente altamente confiable”.
El tanque, de cinco metros de altura y una base de dos metros de lado, está emplazado en el borde superior de una torre de 30 metros de altura que lo contiene y lo esconde; fue construido en la década del 30 para depositar el agua con la que se lavarían ómnibus de la empresa Ersa, precursora –dicen– de Onda. Para llegar al borde superior es necesario trepar una interminable escalerilla y después descender cinco metros hasta la base del tanque, para lo cual se requiere una escalera.
Parece una tarea difícil y tediosa para traviesos estudiantes de medicina, como sugiere la versión exclusiva de la fuente confiable, lo que no impidió que el rumor pueblerino le adjudicara nombre y apellido al estudiante y se desparramara hasta llegar a oídos del periodismo capitalino. El hoy médico Gustavo Rizzo se rió divertido cuando Brecha preguntó si estaba hablando con una versión sanducera de El coleccionista de huesos, el thriller sobre un psicópata que desparrama cadáveres por Manhattan. Rizzo atribuyó la antojadiza “identificación” al hecho de que su padre había trabajado en la empresa Ersa: “Me paran por la calle: ‘Gustavo, ¿cuándo vas a recoger los huesos?’”. Rizzo contó que había subido a la torre cuando tenía 7 años, una coartada imbatible para quienes difunden teorías: por entonces no era estudiante de medicina.
A falta del isótopo radiactivo carbono 14, la antigüedad de los esqueletos quedó confirmada por la presencia en el tanque de una “viejísima” botella de agua mineral. Complica la hipótesis que también había en el lugar otras botellas de factura más reciente, como son relativamente recientes unas pintadas en la pared interior del tanque, cuyo valor comunicacional es discutible por ausencia de público receptor.
Por si fuera poco, en su edición de ayer, jueves, El Telégrafo reveló que los huesos habían sido descubiertos hace 15 años –1997, promediando la segunda presidencia de Julio María Sanguinetti–, como confirma la foto tomada entonces y el testimonio del fotógrafo.
Tal revelación, lejos de despejar sospechas, las alimenta: un hallazgo de cinco cráneos merecía una investigación judicial y policial, que supuestamente no se produjo. Tan natural parecía ser, ya entonces, la versión “estudiantil”, que los huesos fueron dejados en el mismo lugar, sin tocar, en espera de una remake.
Lo sensato será esperar a que la ciencia resuelva el enigma.

 

Comentarios   

 
0 #2 Mario Roveta 03-12-2012 20:16
Lo sensato es esperar a que la ciencia resuelva el enigma. Lo insensato, es apresurarse y avisar a la comision de derechos humanos poco menos que antes que a la policia o publicar titulos con afirmaciones no comprobadas como hizo el diario. Todos tenemos inexactitudes, tambien esta nota: y, si bien no hacen al asunto, vale aclarar: el jefe de Policia NO DIO NINGUNA CONFERENCIA DE PRENSA. Dió una nota a Canal 3, y Canal 4 de Paysandú, Canal 12 y TNU de Montevideo. Fui uno de los que pidió al Jefe si podía darla. No había radios, diario, ni semanario. Otra para subir a la torre no hay que usar "escalerillas", la propia torre tiene una escalera interior de material.
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0 #1 Washington Eslibel 30-11-2012 15:24
El único "apresurado" es el que escribió esta nota. En la edición de hoy de El Telégrafo un hombre cuyo padre trabajó en la torre aseguró haber visto las mismas piezas anatómicas en el sitio exacto en donde fueron halladas. Existe además la versión impresa del primer hallazgo de los huesos entre 1980 y 1987. Prometo guardar celosamente vuestra nota para que se incluya en El Telégrafo cuando "la ciencia resuelva el enigma".
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