(Re)interpretando la nación uruguaya

“Tiranos temblad”, el ingenioso formato de “noticias” uruguayas que comenzó como un juego, alcanzó los dos años de emisión. Esta nota analiza qué hay –además del humor– para que un compilado de hechos en principio intrascendentes pueda sostenerse en el tiempo y en la aceptación del público uruguayo.

Dos años...

El formato audiovisual Tiranos temblad cumplió dos años en diciembre pasado estrenando otro lunes más, a través de Youtube, su ahora sexagésima edición. Su éxito viral entre los internautas, desde su aparición en diciembre de 2012, le hizo ser noticia varias veces en la prensa nacional. En agosto del año pasado, por ejemplo, El Observador dio cuenta de que las 54 ediciones publicadas hasta entonces acumulaban más de 3 millones y medio de visitas. Incluso celebridades extranjeras, como el actor Ricardo Darín, han alabado la originalidad del programa otorgándole cierta proyección internacional. ¿Cuál es el secreto de su éxito?, ¿qué lo hace conectar tan bien con la sociedad uruguaya?

Uno de los aspectos importantes es sin duda la explotación que se hace en él del sentimiento identitario uruguayo en clave optimista, dotándolo de un ingenioso tinte cómico. Su propio nombre, así como su logo y su “sintonía cabecera”, apelan a símbolos nacionalistas institucionales, como la bandera y el himno patrio, aunque el discurso posterior rehúya de todo oficialismo, centrándose en la cotidianidad de lo espontáneo propia de la moderna cultura audiovisual viral del meme1, que actualmente domina Internet.

Cada programa enhebra una gran cantidad de videos amateurs realizados en diversos puntos del país, sin especial trascendencia por sí solos (turistas paseando por Montevideo, niños jugando a la pelota, animales haciendo cosas curiosas, etcétera), que toman sentido en su conjunto mediante las relaciones discursivas que entre ellos establece el narrador, realizando un producto final que constituye todo un elogio de Uruguay y su gente.
Este “Resumen de acontecimientos uruguayos” podemos entenderlo como una versión semanal y desenfadada de los noticieros tradicionales que, contrastando con el terrorismo mediático sensacionalista al que éstos son adeptos, nos presenta unas facetas de la realidad nacional que en los otros formatos se ignoran.

El Uruguay de Tiranos temblad es un país feliz, sin asesinatos, pobreza, delincuencia, donde la noticia es la propia cotidianidad, o más bien la identidad uruguaya presente en esa cotidianidad que se nos representa. Su creador, Agustín Ferrando, ha sabido dotar de interés informativo a cuestiones aparentemente banales, como un loro tomando sol, un niño al que se le cae un diente, o un hombre haciendo un asado bajo una tormenta.
No hay espacio aquí para la economía ni para la política (al menos de manera explícita). Estas secciones clásicas de los formatos informativos son sustituidas por el “momento what the fuck”, donde se decide entre varios videos aquel que muestra el acontecimiento más insólito o absurdo de la semana; “el enigma de la semana”, donde veremos objetos moviéndose contra las leyes de la física y demás misterios sin explicación aparente; o “el crack de la semana”, donde se premia a la persona o animal que concretó la acción más asombrosa en Uruguay, como el perro que respeta las normas de tránsito, o el hombre que logró esquiar sobre nieve en el cerro Catedral, en Maldonado.

Cada pequeño acontecimiento reseñado se relata aquí empleando un tono íntimo y cercano, llamando a los protagonistas de cada video por su nombre, como si de vecinos o conocidos se tratase: “Facundo sacó la basura”, “Mariela celebró su cumpleaños”, lo que contrasta con la retórica distante y formal propia de los noticieros, y fortalece la comunidad imaginada en cuestión, dotando de un tinte familiar lo que son meras relaciones de cohabitación dentro de las fronteras del mismo Estado-nación.

Como en todo discurso nacionalista, la figura diferenciada del “otro” contra la que se construye la identidad propia también tiene un lugar destacado en todos los programas. Los “no uruguayos” tienen prácticamente secciones propias, bien como turistas que alaban al país y a su gente, o bien como estudiantes o periodistas extranjeros que lo describen en trabajos escolares o en programas de televisión. Estos últimos son sometidos a un cómico proceso evaluativo mediante el cual el narrador se erige como una suerte de protector-conservador del espíritu nacional, que premia o castiga simbólicamente a los autores de los videos en función de la autenticidad o falsedad del discurso que difunden. A éstos les serán asignadas las calificaciones de “aprobado por un uruguayo” o “reprobado por un uruguayo”, según corresponda.

De esta forma, se explota aquí cierto sentimiento de disconformidad propio de una comunidad nacional que demanda de alguna manera un mayor reconocimiento en el terreno internacional. En este sentido, es significativo que muchas ediciones comiencen con un personaje extranjero, famoso o medianamente popular, saludando (o más bien reconociendo) a Uruguay. La banda de rock Aerosmith, el DJ David Guetta y el diseñador Jean Paul Gautier son algunas de las celebridades que sin saberlo han estado alguna vez en el programa.

NATURALIZAR LO IMAGINARIO. El psicólogo social británico Michael Billig ideó en los años noventa el concepto “nacionalismo banal” para referirse a los recordatorios cotidianos de pertenencia a la nación que diariamente vemos en las calles o en los medios de comunicación de masas, dedicados a naturalizar lo que es una mera construcción de la imaginación humana. Desde las banderas nacionales presentes en diversos puntos de las ciudades, hasta el empleo reiterativo de la primera persona del plural en la retórica periodística que evoca diariamente ese “nosotros nacional”, constituyen algunas de las expresiones que de forma inadvertida cotidianizan y legitiman día tras día en nuestras mentes el aparato político-legislativo-militar que es en realidad nuestro Estado-nación, afianzando a nivel psicológico un sentimiento poderoso, como el relativo a la identidad ligada a él.

Tiranos temblad es sin duda un ejemplo “a la uruguaya” de este tipo de mensajes presentes en todo país, dedicados fundamentalmente a fortalecer el sentimiento de originalidad y unicidad de la comunidad imaginada en cuestión. En este caso, apartándose del tradicional patriotismo pomposo y grandilocuente, Tiranos temblad busca la identidad en lo común, en lo cotidiano, un nacionalismo de lo pequeño que no le impide, sin embargo, afirmar en todos los programas que “Uruguay es el mejor país”. Y es que esa viene a ser la tesis del narrador: aunque escasamente reconocido por la comunidad internacional, y sin grandes bienes monumentales, Uruguay es un país feliz, poblado por gente que disfruta de la sencillez misma. Y eso lo hace no ser menos que “Francia y que París”.2

Esta forma paródica de reivindicar la nación, más o menos cercana a la realidad pero inteligentemente trasmitida con el humor propio de la moderna cultura audiovisual del gif y del meme, constituye la receta básica del éxito que ha cosechado un formato que, ahora cada dos semanas, nos informa de los acontecimientos nacionales que en teoría no necesitamos saber, o que tal vez por alguna razón sí.

1. Los memes son mensajes multimedia, difundidos mayoritariamente a través de Internet, dedicados a expresar ideas y sentimientos mediante imágenes o fragmentos de video extraídos de otros discursos preexistentes, que son dotadas de un nuevo significado. El video del niño diciendo “What the fuck”, o el del señor que grita “Whaaaat!” son algunos de los ya característicos de Tiranos temblad.

2. Versos de la canción “Uruguay es el mejor país”, del cantante y violinista ruso Aleksey Igudesman y el pianista coreano Hyung-ki Joo.

Ficha técnica

 

• Nombre: Tiranos temblad.
• Formato: televisión web.
• Género: comedia, humor.
• Director, guionista y narrador: Agustín Ferrando.
• Producción: Fernanda Montoro, Agustín Ferrando, Mónaco.
• Distribución: Youtube.
• Primera emisión: diciembre de 2012.
• Duración: entre ocho y 12 minutos.

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