Extranjero en la eternidad

En este disco individual de Maslíah hay una mayoría de canciones propias y previamente inéditas, pero también hay regrabaciones, versiones y textos leídos, dejando esa impresión habitual en Leo de un programa documental, más que de un disco unitario.

Luna sola, Perro Andaluz, PA 6125-2, 2014

Este1 es el primer disco individual de Maslíah dedicado mayoritariamente a canciones propias desde Contemporáneo (2007). Mientras tanto Leo grabó discos a dúo, con La Orquestita, instrumentales con canciones ajenas, sacó casi una decena de libros, escribió, estrenó y dirigió obras de teatro y actuó en vivo en diversos países (dos de sus espectáculos se editaron en Dvd).
Como muchos de sus discos, éste compila materiales de procedencia diversa: temas que el propio Leo produjo en forma casera, temas grabados en vivo, unas pocas cosas hechas en estudio. Aparece solo al teclado o a la guitarra, con una banda beat, o a dúo con Lucía Gatti. Hay una mayoría de canciones propias y previamente inéditas, pero también hay regrabaciones, versiones y textos leídos, dejando esa impresión habitual en Leo de un programa documental, más que de un disco unitario.

Hay muchas cosas para reírse, reflexionar, sorprenderse, descolocarse. Dudo de que algo vaya a calar tan hondo como la canción del título, “Luna sola”. Su contemplación de la luna se fija en su soledad, en su ronda constante en la que nunca se encuentra con esa estrella que parece cercana. Uno adivina, como en toda lírica, una proyección de la soledad del personaje-locutor, quien además se cuela en algunas frases en “yo”. Hay preciosos hallazgos barrocos (“una piedra que alguien tiró en un tiempo que no siguió”, “extranjera en la eternidad”, “luna llena de vacuidad”, “busco un lugar a la sombra de tu clarear”). La melodía diatónica y sencilla, melancólica y tierna, en forma sutil incluye varias evocaciones del giro, que podemos asociar con la luna: la repetición constante de una misma configuración rítmica con similar perfil melódico, el ascenso y descenso de la melodía sobre ese perfil (con una cumbre en esos punzantes fa agudos cantados en falsete), el arribo a do mayor para regresar al re menor predominante, la insinuación de vals en la melodía –aunque el acompañamiento es más de folclorismo argentino–. Ambos géneros impregnan la pieza de un dejo de ancestralidad e ingenuidad.

No hay palabras que alcancen: esta canción excepcional por sí sola más que justifica hacerse de este disco o tratar de comparecer a cuanta presentación de Maslíah aparezca en la cartelera. La grabación contiene otros 17 surcos, que abren un panorama de una riqueza de ocurrencias, planteos conceptuales y proezas técnicas que desalientan, en los confines de este espacio asignado, cualquier intento de acercarme al comentario justo que este trabajo se merece. Algunos apuntes:

Hay otra canción lírica muy linda en el disco, coautoría con Laura Montaña, y en ella es un placer escuchar a Maslíah en la guitarra.

Hay un par de versiones “conceptuales”: un nuevo clásico del folclorismo argentino que, cambiado de modo, suena modernista; y un viejo clásico del cancionero francés abordado desde el “cómo abordarlo”.

Está la musicalización (11 minutos) de las primeras páginas de una novela de Maslíah, en forma “libre”, como corresponde a una narración en prosa. Es increíble que Leo toque lo que toca al piano en esta “canción”, y también la prodigiosa memoria musical que requiere.

En mi opinión ninguna de las nuevas versiones de temas ya conocidos superan a las originales, aunque la de “Estación” vale la pena por el expresivo trabajo de Lucía Gatti en chelo. El disco contiene también dos canciones de Lucía, las primeras que se hayan editado, y que figuran también (muy distintas) en el disco de Tercera Fundación.

En épocas del Canto Popular Maslíah se destacó, entre otras cosas, por la puntería y el ingenio con que desarmaba o ponía en evidencia con sus letras algunos mecanismos de ejercicio del poder, dardos acusadores que se dirigían a la ética o al sustrato ideológico de ciertas posiciones u opciones sociales. Ahora, sin embargo, sus muchos dardos tienden a direccionarse más bien a la incompetencia, a la pequeñez, a la pobreza de espíritu, a la falta de lucidez. No son cuestiones separables de lo ideológico (véase “El bobo del pueblo”), y son apuntes cuyo ejercicio crítico es potencialmente útil. Pero su acumulación deja un aire un poco “sobrador”.

Leo Maslíah es uno de los mejores decidores de textos (en prosa o poéticos) del planeta. Hay dos lecturas de esas en el disco.

1. Luna sola, Perro Andaluz, PA 6125-2, 2014.

https://youtu.be/SLoDFV7vM9I

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