Chispas y más chispas

Los incidentes en la colonia Berro trascendieron a la prensa como violentas rebeliones, a pesar de que en su mayoría no alcanzaron la intensidad de un motín. Pero algunos estallidos preocuparon a las autoridades: fueron tomados como rehenes seis funcionarios del complejo penitenciario juvenil, entre ellos Luis Balbi, su director.

Foto: Archivo Brecha

El inicio del año estuvo jalonado por una serie de incidentes en la colonia Berro que trascendieron a la prensa como violentas rebeliones, a pesar de que en su mayoría no alcanzaron la intensidad de un motín. Pero algunos estallidos preocuparon a las autoridades, como el que tuvo lugar el viernes 10 cuando fueron tomados como rehenes seis funcionarios del complejo penitenciario juvenil, entre ellos Luis Balbi, su director.

De hecho, la interna está tan convulsionada que algunos trabajadores señalaron a Brecha que hay mucha resistencia a las transformaciones y que se busca desgastar al oficialismo. Todos los pasos que se han dado desde el 14 de junio de 2005 –cuando se produjo el amotinamiento que terminó con la destrucción del establecimiento del Servicio de Evaluación y Rehabilitación (SER) y dio lugar a la formación de una comisión investigadora en el Parlamento –han ido en esa dirección.

La difícil situación y las alternativas para superar la crisis son evaluadas cada miércoles en un ámbito de discusión constituido por las autoridades del Interj y el gremio de la institución. Fue allí en donde se planteó la preocupación del gremio por la seguridad de los funcionarios y las precarias condiciones de trabajo.

Infraestructura reforzada. Uno de los pilares de la reforma proyectada es la concreción de las reformas edilicias, que también incluirán mejoras en la caminería interna y en la iluminación de todo el predio. Las más urgentes se realizarán en el hogar Ariel, que es el que presenta los mayores problemas de seguridad. Allí se realizará un cambio de rejas para reformar el cerco perimetral y se repararán las ventanas internas, para lo cual ya hubo reuniones con el equipo de arquitectos del Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP)

Cuando culmine esta labor se continuarán los trabajos en el SER, con el objetivo principal de aumentar su capacidad locativa. La idea final, dijo Balbi, es que la Colonia Berro quede organizada en una estructura basada en cuatro hogares: SER y Piedras (los dos con mayor seguridad) tendrán capacidad para 28 jóvenes cada uno y tendrán entre 32 y 36 educadores. En tanto, los hogares Rincón y Ariel (considerados de mediana seguridad) tendrán una capacidad locativa para 20 jóvenes cada uno y trabajarán allí entre 28 y 32 educadores. Los cuatro funcionarios flotantes que habrá en cada hogar estarán disponibles para casos de traslados, derivaciones a juzgados o comisarías o sustituciones imprevistas de funcionarios en otros establecimientos. El hogar Ituzaingó, en tanto, mantendrá su capacidad actual de 28 internados y verá aumentado en dos el número de funcionarios, por lo que llegará a 30. En tanto los dos hogares abiertos, La Casona y Cerrito, tendrán una capacidad límite de 12 jóvenes y contarán con 22 funcionarios. Paralelamente se convirtió la antigua sede del Centro de Ingreso de Adolescentes Femenino (CIAF, en Montevideo) en un hogar especializado en la atención psiquiátrica.

La primera parte de la reestructura implica que la capacidad total de la colonia berro alcance entre 145 y 150 jóvenes, y en marzo se planea iniciar una serie de talleres para disminuir el tiempo de ocio que tienen hoy los adolescentes presos. Esta idea se materializará a través de dos vías, una es la actividad de diferentes ONG que se encargarán de organizar actividades recreativas y continuarán administrando la panadería y el trabajo agropecuario. Por otro lado estarán los talleres de carpintería, herrería, corte y confección, cerámica y tambo que realizarán los propios funcionarios de Berro.

Acción y reacción. Como ha ocurrido en la historia reciente de la institución, a todo anuncio de cambio o reestructura le sucede de inmediato una crisis. Es que los intereses que se mueven en berro tienen muchos años (Brecha 24/VI/05) y plantea una fuerte resistencia a los cambios. Algunas pistas en ese sentido fueron lanzadas por Carlos Uriarte en recientes declaraciones a la prensa, luego del motín iniciado en la noche del viernes 10. La requisa policial realizada después de los incidentes halló cortes y cigarrillos de marihuana. Posteriormente, el juez de Pando, Pedro Zalazar, convocó a funcionarios de Berro (especialmente los tomados como rehenes durante el motín) para investigar las causas del alzamiento y el intento fallido de futa de un menor pocas horas antes del amotinamiento.

Un incidente de características similares ocurrió el miércoles 15, cuando en medio de un partido de fútbol entre los internos se produjo un intento de fuga de dos menores. La huida fue interceptada por integrantes de la guardia perimetral de la Policía, pero a partir de allí el clima comenzó a volverse más tenso. El inconveniente mayor se produjo al caer la tarde, cuando debía producirse el cambio de turno, y varios funcionarios se befaban a ingresar porque estaban preocupados por su seguridad. Finalmente, las gestiones de la dirección de la colonia para localizar a otros funcionarios que se hicieran cargo de la situación prosperaron y las cosas retornaron a su cauce. Pero la vida cotidiana de Berro está llena de este tipo de situaciones, y la cuestión de fondo parece ser el proceso de reformas que ya comenzó a tener resultados concretos.

De hecho, Uriarte admitió que “se está produciendo un fenómeno por lo menos inquietante. Cada vez que se produce un motín primero se entera la prensa y luego avisan a las autoridades”. Asimismo destacó que “no deja de llamar la atención y nos tiene sumamente preocupados la sucesión de conflictos perlados de baja intensidad en medio de conflictos gremiales también de baja intensidad”. El malestar de los funcionarios, que los ha llevado a mantener apenas una guardia gremial en Berro en las últimas semanas, trascendió oficialmente a través de su presidente, José Luis López: “Está preocupando mucho que (los incidentes) cada vez se generan con más violencia, con más amenazas, y se nos ocurre que en cualquier momento va a pasar algo muy grave. López insistió, además, en que uno de los motivos de la ocurrencia de motines es la falta de funcionarios. De hecho, la redistribución de éstos y el ingreso de otros nuevos son dos medidas que forman parte de todo el plan de reestructura que tiene previsto el Interj y la dirección de Berro.

En ese marco, el ingreso de 35 nuevos trabajadores a Berro luego del llamado a concurso para la privación de 212 puestos dentro del INAC dio la oportunidad a las autoridades del Interj de redistribuir a los funcionarios dentro de la colonia, explicó Balbi a Brecha. La política de las autoridades, agregó, es atender a los jóvenes “dentro de un sistema humanizador” en el que también se le dé importancia la seguridad. Con esa idea se concretó el aumento de funcionarios en los distintos servicios con el objetivo de formar equipos de dirección, en los que participen el director del establecimiento, el coordinador general y seis coordinadores de turno. La provisión de estas nuevas vacantes y la regularización de los cargos actuales se realizará mediante un concurso interno, que abarcará las direcciones de todos los hogares para lo cual ya hubo un período de inscripciones. La intención de esta medida también es terminar con las encargaturas dentro de la institución que al momento de asumir la nueva dirección llegaban a 700. Junto con esto habrá otro concurso para designar al nuevo director de Programa de Berro, cargo que actualmente está acéfalo.

Por otra parte, también se piensa modificar el actual régimen de horarios y turnos, que establece que por cada 12 horas de guardia en la colonia el funcionario cuenta con 48 horas de descanso. El objetivo es que haya equipos de trabajo fuertes (para terminar con la dependencia excesiva de algunas personas en algunos hogares) y que puedan superarse problemas como los que existen hoy debido a la ausencia de trabajadores por prescripción médica o licencias atrasadas. “Todo se hace como parte de un proceso, no se puede hacer un corte y empezar de cero, aunque si pudiéramos hacerlo sería más fácil”, reconoció Balbi. No obstante, insistió en que ninguno de estos objetivos está cerrado a los aportes de los trabajadores, aunque por el momento la labor del gremio apunta a la situación de funcionarios contratados a término, el pago de las horas extras, la seguridad y las condiciones de trabajo. En este sentido las principales discrepancias con la mesa gremial de Berro y la dirección nacional del sindicato pasan por la calidad de los nuevos funcionarios, y sobre las bases del concurso en el que participaron, ya que ellos planteaban que fuera mayor el número de hombres que de mujeres, y que a su vez los nuevos fueran destinados a reforzar las tareas de contención-seguridad.

Es que para las dos partes, ese asunto no es menor, y la discusión sobre la “doble función” de educador y encargado de mantener la seguridad se arrastra desde hace tiempo. Para Balbi, “la mejor manera de contener es educar”, por lo que persiste la idea de trabajar en seguridad con un grupo de funcionarios a los que se les formaría en el servicio de contención sin recurrir a la violencia. De hecho, ya se analiza la forma de terminar con el régimen que predominó durante años y que consolidó una estructura de funcionarios conocidos como “los 612” *, ya que se ya demostrado que es un mecanismo que “no sirve como objetivo ni como herramienta, porque cuando se los necesita no están y cuando están son los mismos tres o cuatro”. Dijo Balbi. Para esto esta planteada la idea de destinar cerca de 20 funcionarios exclusivamente a la labor de contención (a estos se sumarían además cinco mujeres con el mismo objetivo) cuya labor sería la de prevenir conflictos reforzando los planteles en los horarios más complicados como los cambios de turno, el traslado o el ingreso o egreso de internados.

El desarrollo de todas estas iniciativas se ha enfrentado a resistencias que en muchos casos han tenido características violentas. En estos últimos días se han constatado “algunas presiones externas” para que algunos funcionarios no asuman sus nuevas funciones, admitió Balbi, e incluso “hemos llegado a tener algunas amenazas en el domicilio. Estamos en conocimiento de que eso ha ocurrido”. En la vida cotidiana de la colonia también se han manifestado estas presiones, y han involucrado a algunos jóvenes internados, que se han encargado de sugerir a estas personas que no aceptaran sus nuevos destinos “porque no iban a poder trabajar tranquilos.”

En medio de estos vaivenes, presiones y hasta amenazas, la oposición parlamentaria ha insistido en cuestionar la labor de las auto4ridades, en destacar la existencia de un “caos” en Berro que propicia las fugas y a reclamar intervenciones más punitivas. Sin embargo, la comisión investigadora que funciona en el Parlamento no ha podido demostrar por el momento la responsabilidad de las actuales autoridades en la crisis que atraviesa el sistema de privación de libertad de los jóvenes en conflicto con la ley.

*Esta denominación se debe al número del artículo de la ley de presupuesto de 1995 que otorgó beneficios económicos especiales a los “educadores” del entonces instituto Nacional del Menor (INAME, hoy INAU) asignados a tareas de seguridad. En la interna de la institución también se los conoce como “brazos gordos” debido a su corpulencia física.

Investigados

En medio de esta convulsión interna se procesan varias investigaciones que podrían afectar a numerosos funcionarios de Berro. Entre ellos se encuentran dos sumarios administrativos que podrían determinar la destitución de cuatro funcionarios presuntamente involucrados en el maltrato de los adolescentes internados en la colonia que fueron denunciados por diversas ONG-. Por otro lado se busca responder a una inquietud planteada por la oficina uruguaya del comité de Derechos del niño por la “sospecha” de que los jóvenes de Berro están siendo “medicados arbitrariamente” con psicofármacos. Por supuesto, esto se suma a las reiteradas denuncias de ingreso de droga (sobre todo marihuana) a través de personas y mecanismos todavía no definidos.

En este sentido, el director de la colonia Berro, Luis Balbi, dijo que ya son varias las medidas adoptadas para combatir el problema de la droga dentro del establecimiento, entre ellas la contratación de un servicio 222 en los horarios de visita para encargarse de la requisa (el pasado fin de semana también hubo un procedimiento realizados por efectivos de Narcóticos con perros y hubo “buenos resultados”). Paralelamente Balbi aseguró que el suministro de psicofármacos es una preocupación desde el primer día que asumió sus tareas en berro, porque “vimos que era excesiva la cantidad de medicamentos que se le daba a los jóvenes”. La primera meta en este aspecto es la reducción a la mitad en la cantidad de prescripciones, cuestión planteada en sucesivas reuniones con el plantel de médicos y directores de hogares dentro de la colonia. “El problema es que esto es como una costumbre, el propio joven lo pide, hasta como tranquilizante. Nosotros queremos sustituir ese tipo de droga por distintas actividades porque creemos que es mucho más útil la palabra, el trabajo personalizado”, explicó.

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