Como se sabe, la pasada semana el libreto de Doña Bastarda fue declarado no apto para todo público por el Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU), luego de que pasara por la revisión de una de las calificadoras de la institución. El suceso trajo reminiscencias a un pasado oscuro, cuando los censores cercenaban fragmentos de los espectáculos del Carnaval o dejaban sin la posibilidad de expresarse a los letristas de los conjuntos. Durante la dictadura, existía la instancia en la que el censor comunicaba a los conjuntos qué fragmentos del espectáculo debían ser modificados, habilitando de esta manera la negociación que permitía continuar participando del Carnaval; en este caso, esa posibilidad se encontraba vetada, debido a que solamente se comunicó vía mail la decisión de declara...
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