Matías Presa Indart era el segundo de cuatro hermanos de una familia trabajadora oriunda de Nueva Helvecia, tenía 19 años cuando falleció el 14 de octubre de 2025 en el Centro de Tratamiento Intensivo (CTI) de la Cooperativa de Asistencia Médica del Este de Colonia (CAMEC), en Rosario. Un muchacho «tranquilo» y «muy querido» por sus amigos, lo describió su madre, Valeria Indart, quien relató a Brecha que su hijo se revolvía como delivery y, días antes del accidente, «lo habían llamado para el Supermercado Helvético» y «le habían quedado en confirmar hora para que fuera a levantar el uniforme».
Valeria contó que, en 2026, Matías iba a estudiar la carrera de Administración de Empresas en la UTU de Colonia junto con su hermana, Eliana, con quien se llevaba una corta diferencia de edad y compartía una relación de mucho apego. Recordó también sus planes para comprarle un regalo a su otro hermano, el más chico, que cumplió 6 en noviembre, y a quien ya le habían regalado una bicicleta el año anterior.
Eliana estaba presente el día del accidente. Cerca de las dos de la mañana del sábado 11 de octubre, el joven se encontraba
con su hermana y algunos amigos en la avenida principal de Nueva Helvecia –un sitio donde los locales acostumbran reunirse– cuando decidió volver a su casa. Casco puesto y moto en regla, apenas salió de allí cuando un patrullero comenzó a perseguirlo, según declaró su madre, sin dar alerta alguna ni seguir los protocolos requeridos para una situación del estilo.
«Tenía última matrícula, tenía espejo, tenía patente al día, seguro libre para conducir», señaló Valeria, que cuestionó la sucesión de los acontecimientos por los que su hijo, un rato más tarde, chocó contra una de las dos motos policiales que le salieron al cruce cuando llegaba a su casa. «Él salió, el patrullero venía atrás y lo arrancaron a perseguir. Ellos dicen que le dieron voz de alto y que nunca paró, pero en las cámaras se ve que nunca prendieron las sirenas y no hubo ningún movimiento de voz de alto», indicó la madre.
Desde el hospital de Nueva Helvecia, Eliana le avisó a Valeria que Matías estaba grave. La madre contó que su hija se enteró del accidente cuando aún estaba con los amigos en la avenida y, al llegar al lugar de los hechos, para verificar que su hermano no estuviera involucrado, constató lo peor. Entre el destrato que recibió de los policías presentes, vio que una de las motos era la de él y se enteró de que el joven había sido trasladado al centro de salud local, adonde ella se dirigió enseguida. El personal médico le dijo a Eliana que era necesaria la presencia de un adulto, por lo que la adolescente recurrió de inmediato a Valeria.
«A mi hija le avisan que el hermano estaba grave, que llamaran a un adulto. Conmigo la policía nunca se comunicó, nunca me comunicaron del accidente, nunca comunicaron que había chocado contra un policía. Yo llegué y mi hijo ya estaba en coma», explicó la madre, que denuncia una presunta omisión de asistencia a Matías.
La madre afirma que la emergencia móvil enviada al lugar, a cargo de una doctora de la institución Semco, «solamente atendió al policía» que conducía la moto –y tuvo una pierna fracturada–, mientras Matías permaneció inconsciente, boca abajo en el pavimento, durante casi 45 minutos, con el casco puesto, entre la probable ocurrencia de asfixia y de hemorragias internas.
«No hicieron el trabajo de manera correcta de trasladarlo. Porque si no lo tocás, no le mirás los signos vitales, no le sacás el casco, no sabés si solo está desmayado, inconsciente o realmente con un traumatismo, la falla estuvo ahí. Atendieron al que gritaba y se quejaba de dolor, porque si alguien se queja de dolor y grita, está consciente. No tomaron en cuenta al que estaba inconsciente», reclamó.
Valeria le agradece a un médico de guardia del hospital local por haber brindado la atención primaria a su hijo, que acudió al lugar del accidente después de que un policía se presentó allí para pedir ayuda. El médico, dijo, fue quien dispuso su traslado al CTI de CAMEC, en Rosario, donde el joven falleció tres días más tarde, luego de sufrir muerte cerebral.
A LA ESPERA
A casi tres meses y medio del episodio, el caso sigue bajo investigación de la Fiscalía de Rosario, que se puso en contacto con la familia, en calidad de víctimas, a principios de noviembre. Consultado por el semanario, el doctor Enrique Erramouspe, abogado penalista que defiende a la familia, vio con buenos ojos el trabajo en curso respecto a la denuncia. En su opinión, es clara la responsabilidad de la policía en el accidente que causó la muerte de Matías.
«Estamos hablando de una situación extremadamente complicada, en la que un móvil policial, sin justificativo alguno, empieza una persecución en plena ciudad de Nueva Helvecia a una velocidad de más de 120 quilómetros por hora. El móvil es quien, en definitiva, provoca que Matías colisione con otra moto, también policial», sostuvo Erramouspe. El abogado expresó que es necesaria una condena «ejemplarizante» y criticó el hecho de que haya sido la policía la que provocó la tragedia, cuando debería ser la institución encargada de «cultivar la seguridad de los ciudadanos».
En relación con la atención médica, Erramouspe respaldó la denuncia de Valeria y afirmó que la defensa solicitó «la citación de médicos, enfermeros y choferes de ambulancias», pues entiende que hubo omisión de asistencia por parte de dos de los profesionales que arribaron en primera instancia.
En tal sentido, el abogado resaltó el cuestionamiento de la madre a los criterios establecidos por los funcionarios de Semco al llegar: «Es un tema que a nosotros nos preocupa: había un policía herido en una pierna y Matías muriéndose, y fue atendido el policía, que no tenía una extrema gravedad o riesgo de vida inminente como sí lo tenía Matías. ¡Si habrá habido omisión de asistencia que la ambulancia se lleva al policía que tenía una fractura en la pierna y Matías es trasladado en un patrullero!», declaró. Destacó también la «noble» y «valiente» labor del médico del hospital de Nueva Helvecia, que se encaminó al lugar del siniestro apenas tomó conocimiento de lo ocurrido.
«Es inentendible que los funcionarios policiales hoy en día no estén mínimamente separados del cargo o trasladados. Siguen trabajando con total naturalidad en la misma ciudad», sentenció el abogado penalista. A solicitud de la familia, dijo, la defensa pidió la disposición de medidas cautelares para los funcionarios implicados en los hechos. «¿Por qué funcionarios que tienen una conducta –siendo benévolos– negligente siguen en funciones?», insistió.
Según Valeria, la muerte de su hijo expuso una realidad frecuente, relacionada con el vínculo que la policía tiene con los jóvenes de Nueva Helvecia. Afirmó, en este sentido, que es común que los funcionarios persigan e intimiden a los jóvenes y señaló que, después de la muerte de Matías, se denunció un nuevo episodio que involucró a su hermana menor y a un amigo suyo que también fueron «correteados» sin justificación alguna.
«Se ve que es algo habitual, que tienen costumbre de hacerlo, de tener el manejo del abuso de poder. “Tengo uniforme, tengo cachiporra, la puedo usar”, pensarán. Está bien que hagan control; si tienen que quitar motos que están en infracción, también está bien. Lo que no está bien es que salgan a perseguir sin justificación, porque obviamente es peligroso que haya un accidente o que pase como pasó con Matías», añadió la madre del joven.
En la actualidad, la familia espera que la Fiscalía formalice a los acusados y el tema pase a la órbita judicial. Valeria afirma que, al ir a la comisaría de Nueva Helvecia para pedir explicaciones, la respuesta obtenida fue que Matías «chocó con las motos» y «justo llegó» el patrullero. Asegura, además, que le negaron la existencia de una persecución, aunque ella ya había visto las cámaras de los vecinos que evidenciaban lo contrario. La madre dice que «no le desea el mal a nadie» y que sabe que a su hijo no se lo van a devolver. En tanto, expresa que solo quiere que «quien sea culpable, pague las consecuencias». Pero «que tengan en cuenta que arruinaron una familia» y «que ya no va ser lo mismo sin Matías», finalizó.
Un antecedente
A fines de junio de 2024, la Suprema Corte de Justicia (SCJ) absolvió a un policía involucrado en la muerte del joven Santiago Cor, que falleció en el marco de una persecución policial ocurrida en la ciudad de Durazno, en el año 2020.
Funcionarios de la Jefatura de Policía local habían iniciado una violenta persecución contra Cor, en las inmediaciones del parque de la Hispanidad, como consecuencia de la cual el joven perdió el control de la motocicleta en la que viajaba y falleció luego de chocar contra un árbol. Los funcionarios persiguieron al joven por utilizar un caño de escape tronador en su motocicleta, y le propinaron golpes con el vehículo buscando que se detuviera.
La SCJ –por tres votos contra dos– decidió que el funcionario no tuvo responsabilidad directa en el fallecimiento. Los tres ministros que votaron a favor (John Pérez, Elena Martínez y Bernadette Minvielle) afirmaron que el procedimiento policial fue ajustado a derecho y no mereció «reproche penal alguno». Los ministros discordes (Doris Morales y Tabaré Sosa) argumentaron, por su parte, que el «hostigamiento» de la Policía «contribuyó al aumento del riesgo y al consecuente resultado fatal».










