La sesión se preveía tensa, pero terminó sin sobresaltos. El ministro del Interior, Carlos Negro, compareció durante seis horas ante la Comisión Permanente del Parlamento para dar detalles sobre «el estado de la seguridad pública y la evolución de los indicadores de criminalidad referidos a los principales delitos», un tema sensible para la población y que suele originar rispideces entre oficialismo y oposición. El ministro llegaba en una posición incómoda, con pedidos de renuncia por la supuesta ausencia del plan de seguridad y la sombra del siniestro de tránsito que protagonizó la semana pasada mientras circulaba con la libreta de conducir vencida. Sin embargo, tenía a su favor las cifras sobre violencia y criminalidad de sus primeros meses de gestión, que se conocieron horas antes. En e...
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