La noche es un buen lugar - Semanario Brecha
«Darnauchans bajo la noche» en el Planetario

La noche es un buen lugar

«Darnauchans bajo la noche» es una forma distinta de experimentar la obra del trovador: en el Planetario, sentados en una butaca y ante un cielo imaginario. Desde enero y hasta mediados de marzo, los fines de semana se enciende la cúpula y suena el Darno.

Iustración de Francisco Cunha, gentileza del autor.

En la madrugada del domingo 27 de febrero de 2022, Víctor Cunha les escribió a algunos amigos: «Faltan nueve días para que se cumplan los 15 años». Solo eso, una primera proposición. Estaba en los receptores comprender el mensaje y completar el silogismo. Una de las destinatarias fue Marita Fornaro, quien no solo estaba atenta al teléfono, sino al trasfondo del mensaje: los 15 años del fallecimiento de Eduardo Darnauchans. «Hagamos algo», le contestó. Contra reloj, organizaron una proyección de fotos y videos poco conocidos o inéditos que Víctor tenía, para el lunes 7 de marzo, bajo el título «15 años sin/con Darnauchans, una posible antología audiovisual».Por el poco tiempo de difusión y por ser feriado de Carnaval, esperaban un puñado de personas. Para su sorpresa, se reunieron más de 500 y eso causó algunas complicaciones con el tránsito en 18 de Julio, aunque al final ganara la emoción: las canciones cantadas a coro, la particular cantidad de jóvenes presentes, todo eso ganó. Víctor Cunha, poeta, periodista, docente de Literatura y tacuaremboense como el Darno, fue uno de sus grandes compadres desde la adolescencia. A la amistad se le sumó el vínculo artístico, ya que Eduardo musicalizó varios de sus textos; a su vez, Víctor ha sido de los mayores difusores de la obra de su amigo, además de ser autor de sus fotografías más reconocibles. Marita Fornaro, musicóloga, antropóloga y coordinadora del Centro de Investigación en Artes Musicales y Escénicas del CENUR Litoral Norte de la Universidad de la República (Udelar), viene trabajando, en estas últimas décadas, sobre distintos aspectos de la obra y la estética de Darnauchans, como, por ejemplo, las ediciones críticas de Las quemas y Sansueña, publicadas por Sondor a fines de los dos mil.

El homenaje audiovisual a Darnauchans se repitió en marzo de 2023, esta vez en el parque de la Amistad. Allí surgió el interés de las autoridades del Planetario de Montevideo, en el mismo predio del parque, de generar un contenido sobre Darnauchans en la cúpula de 360 grados, en el Planetario, formato full dome. Marita y Víctor aceptaron el desafío y, para hacerlo posible, presentaron un proyecto a un llamado de la Comisión Sectorial de Investigación Científica de la Udelar y de la Intendencia de Montevideo, titulado «Ing. Óscar Maggiolo» (Darnauchans ingresó a la Facultad de Humanidades a inicios de los años setenta, cuando Maggiolo era rector de la universidad). El proyecto, aprobado bajo el título «Entre lunas & soles: Eduardo Darnauchans y la creación del imaginario poético de una ciudad»,constaba de varias patas creativas, una de ellas, la elaboración del audiovisual, en modo viaje inmersivo, para la cúpula del Planetario. Para su compleja realización, Víctor convocó a su hijo Francisco, ilustrador y diseñador gráfico, que a su vez invitó a Pablo Marcovecchio, director de la productora audiovisual Enano Maldito. El resultado se estrenó en noviembre de 2025 y llevó el título «Darnauchans bajo la noche», en referencia a un verso de Virgilio en el Libro VI de la Eneida, que recitara el Darno en su canción «Perdidos en la noche»: «Ibant obscuri sola sub nocte per umbras». La ciudad, la dictadura y la noche fueron los tres ejes narrativos que construyeron el audiovisual, a razón de los 300 años de Montevideo, los 50 del golpe de Estado y la nocturnidad como posibilidad a explotar en un lugar como el Planetario, con uno de los artistas que más la ha abrazado como tópico.

360 grados en full dome

En el libro-entrevista Memorias de un trovador, el poeta y periodista Nelson Díaz le pregunta a Darnauchans sobre las referencias constantes a la noche y la luna en sus canciones: «Obviamente milito en el coro de grillos que le cantan a la luna. Tengo una fascinación muy grande por ella, que se nutre de elementos estéticos-psicoanalíticos», dice en parte de la respuesta. Díaz le retruca con el verso inicial de «Un transeúnte»: «La noche se te cuela en la razón y te ves negando el sol». «Yo, como ciertos etíopes, según el amigo Heródoto, soy abominación del Sol. Por ende, la madre Luna siempre va a regir. Acudo a los santuarios de la noche, donde oficiamos el ritual de los solitarios. Por rezar contra la soledad», arroja el Darno, iluminando su vida y su obra.

Las horas oscuras del día atravesaban un artículo suyo escrito para la revista El Arca a mediados de los noventa: «La noche y su torbellino de estímulos, de sensaciones diversas. Somos otros en la noche, si el día es razón, la noche es sueño. En ella, en la frontera de lo real, nos movemos como sombras. La noche es un buen lugar. También es un buen lugar». Durante los 24 minutos que dura el audiovisual, el tema de la ciudad se presenta esencialmente a través de los bares montevideanos que alimentaron sus noches: El Mincho, La Tortuguita y otros son recorridos y observados por un personaje de gabardina, sombrero y una bufanda que se enrosca en el viento. Ese hombre es un poco Darnauchans, otro poco el personaje abstracto que navega toda su obra y hasta un poco, también, un sucedáneo del Principito, uno que recorre el espacio bajo el vuelo de la canción «Los aviadores» y algunas otras.

La dictadura, que caló hondo en su ser artista, su ser uruguayo y su ser amigo, cruza «Darnauchans bajo la noche» con mayor o menor literalidad, desde el primer momento en que aparece su voz, en el «Poema para ser grabado en un disco de fonógrafo», del poeta hispanoargentino Eduardo González Lanuza –«¿Sabes que acaso te está hablando un muerto?»–, hasta la hermosa «Sonatina», una crónica personal de los años duros, que terminó integrando su último disco antes de morir y que persuade como despedida de sus seres queridos, vivos y muertos.

El formato audiovisual de 360 grados en full dome no tenía casi antecedentes en nuestro país. Además, es el primero que se realiza sobre un artista (los únicos dos previos fueron sobre temas vinculados a la astronomía, con fines pedagógicos). Por lo tanto, desde la aprobación hasta el estreno hubo, además de una investigación y la elaboración de un guion –realizadas a partir de insumos del Archivo Darnauchans–, una minuciosa tarea de digitalización, dibujo y cientos de horas de prueba y error de la técnica. Al igual que aquella actividad en la explanada de la universidad, la concurrencia a las proyecciones en el Planetario ha sorprendido a sus impulsores y creadores. Y, otra vez, lo que asombra es la cantidad de público joven. El audiovisual del Darno ya se presentó en el planetario de Santiago de Chile y están confirmadas algunas fechas en idénticos espacios de Brasil y Argentina. Una forma distinta de hacer volar su obra por las noches del mundo.

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