—¡Policía corrupta! ¡Ya van a ver! El sol pega fuerte en la calle y en el cordón contra el que un hombre rompe algunas cosas que saca de un canasto, mientras balbucea alguna que otra palabra inentendible y repite: «¡Policía corrupta! ¡Ya van a ver!». La diatriba lleva unos minutos, mientras el hombre da vueltas por la calle Juan Carlos Gómez, en la esquina con Reconquista, antes de comenzar el ritual de romper todo. La noche anterior cuidaba autos con total normalidad y la siguiente también lo hará. Pero ahora, domingo 8 de febrero a las 17.18, no quiere saber nada con autos ni con la Policía ni con sus propios objetos, que rompe uno a uno. Los pedazos van a parar al medio de la calle y los pocos autos que suben desde la plaza España aminoran la marcha. Tres personas esperan un taxi y mira...
Artículo para suscriptores
Hacé posible el periodismo en el que confiás.
Suscribiéndote a Brecha estás apoyando a un medio cooperativo, independiente y con compromiso social
Para continuar leyendo este artículo tenés que ser suscriptor de Brecha.
¿Ya sos suscriptor? Logueate






