Cada vez que una empresa ingresa al mercado de valores, una campana marca el inicio de su cotización. El gesto es simbólico, pero señala el pasaje hacia una lógica en la que el financiamiento, el riesgo y parte del control quedan en manos de los accionistas inversores. Ese movimiento es, justamente, el que comienza a insinuarse en nuestro país. La propuesta del secretario de la Presidencia, Alejandro Sánchez, para habilitar que agentes privados participen en proyectos de empresas públicas aún carece de definiciones precisas, pero sus líneas generales empiezan a delinearse. La iniciativa, anunciada días atrás en La Diaria Radio (9-III-26), apunta a canalizar el ahorro nacional hacia emprendimientos vinculados a entes estatales, mediante la estructuración de proyectos bajo derecho privado, c...
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