Es interesante: con el mundo amedrentado por la guerra y nuestra región intervenida por el liberalismo fascista de las ultraderechas posmodernas, aquella tonta discusión tan del Montevideo de fines del siglo XX con la que creció mi generación –que qué tiene que ver el arte con la política, que la política baja la calidad de la obra de arte, que el panfleto y la propaganda y no sé qué otras burguesías– parece, ¡al fin!, haber perdido sus últimos sentidos. En su discurso de inauguración del festival, María José Santacreu, directora general de la Cinemateca Uruguaya, decía que lo importante era envejecer como Jürgen Habermas y no como Wim Wenders, refiriéndose al papelón que hizo el director alemán en la última Berlinale cuando dijo que «los artistas del cine deben mantenerse al margen de la ...
Artículo para suscriptores
Hacé posible el periodismo en el que confiás.
Suscribiéndote a Brecha estás apoyando a un medio cooperativo, independiente y con compromiso social
Para continuar leyendo este artículo tenés que ser suscriptor de Brecha.
¿Ya sos suscriptor? Logueate


