«Tanto con la iniciativa de la flotilla como con las interrupciones en la vuelta se han producido movimientos para tratar de salir de una impotencia en medio de un panorama en el que a veces parece difícil tocar aunque sea algo del poder. El ejemplo de Gaza es el más terrible: hay un genocidio y no hay manera de que se lo pueda frenar. Estas iniciativas son tentativas de romper ese bloqueo.» De la misma forma que la palabra flotilla evoca cierta pequeñez («no es la armada invencible, no es una flota, son unos barquitos»), Fernández-Savater hablaba de una «esperanza en diminutivo» que movimientos de este tipo podrían estar despertando. «No es la esperanza en un futuro luminoso; tampoco la de la mera espera, de la delegación de poder en alguien que vaya a hacer que todo vaya bien, esa espera...
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