Beatriz Guido afirmaba que una generación de artistas no se define por la edad en que estos nacieron, sino por la coincidencia temporal en la aparición de sus primeras obras. Para el caso de Aristarain y Puenzo, no solo es que despertaron al mundo con pocos años de diferencia, también irrumpieron en el ámbito cinematográfico en la misma década. La diferencia radica en que el sorpresivo debut de Aristarain llegó con obras filmadas durante la última dictadura argentina (La parte del león, 1978; Tiempo de revancha, 1981; Últimos días de la víctima, 1982), mientras que Luis Puenzo, si bien filmó dos obras en los primeros años de la década del 70 (Luces de mis zapatos, 1973, y un episodio de Las sorpresas sobre relatos de Mario Benedetti, 1975), hace su ingreso estelar en la cinematografía arge...
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