Existen obras que se escriben para su tiempo y otras que parecen adelantarse a una crisis. Tal es el caso de Los gigantes de la montaña,1 de Luigi Pirandello, en la que se lleva al teatro hasta ese límite incómodo en el que ya no se trata solo de representar el mundo, sino de preguntarse si este aún está dispuesto a escucharlo. Aunque inconclusa, la obra condensa esa inquietud y la vuelve escena: el arte enfrentado a fuerzas que lo exceden y ponen en duda su propia existencia. La pieza presenta a una compañía teatral errante, encabezada por la condesa Ilse, que llega a una villa habitada por los Scanlogneses. Allí existe un mundo regido por la imaginación, capaz de sostener el arte sin necesidad de público. Mientras Cotrone, el líder de la villa, propone preservar la obra en ese espacio au...
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