En marzo, cuando asumió el nuevo gobierno del Frente Amplio, el director periodístico de Búsqueda, Andrés Danza, atribuía al «infantilismo» de cierta izquierda la incomprensión del llamado «modelo del Puente Carrasco», es decir, «lo que ha hecho Canelones en las últimas dos décadas con respecto a los inversores privados». Valdría la pena averiguar qué piensan del presunto modelo aquellos obligados a hacer uso frecuente del transporte colectivo de pasajeros para ir o venir de tierras canarias. Los que elogian el modelo pueden alegar las suntuosas torres de las inmediaciones del aeropuerto, los paisajes bucólicos de los barrios privados y el brillo futurista de los supermercados de autos de la ruta inmobiliaria. Otros, en cambio, pueden contar de viajes eternos en unidades que ya tienen sus ...
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