Viernes 19 de junio, 11.30 horas, el patio del Archiginnasio de Bolonia, antigua sede de la Universidad y desde hace dos siglos de la Biblioteca comunal. Unas doscientas personas en un muy caluroso día escuchan distintas exposiciones sobre un historiador que ha muerto tres días antes y que ha elegido que la cámara ardiente se llevase a cabo allí, en una gran biblioteca: entre libros. El mismo historiador que había crecido desde niño entre libros. Contaba, y lo escribió creo alguna vez, que un día mientras jugaba con sus hermanos entró Cesare Pavese a visitar a su madre Natalia, también notable escritora, traductora e intelectual comprometida, muchas veces contra la corriente. Pavese al verlos preguntó: «Niños, qué hacen, ¿leen?»; «Sí», contestaron los tres. «Y qué leen», insistió. «Salgari...
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