Al momento de detenerlo, Israel sostuvo que dentro del Hospital Kamal Adwan, entonces el último en funcionamiento en todo el norte de la Franja de Gaza, había una «base terrorista de Hamás». En un video del 27 de diciembre de 2024 se lo ve atravesar una calle en ruinas, camino a un tanque de los que tienen sitiado el derruido hospital. Hussam Abu Safiya llega al tanque y saluda a un soldado. Luego se lo traga la tierra por una semana, en la que Israel dice no tener información sobre él. Tras la presión internacional, admite estar investigándolo por tener «un rango militar en Hamás», sin presentar evidencias ni revelar dónde está. Otros palestinos secuestrados que logran ser liberados dicen haber visto cómo Abu Safiya es torturado, primero en Gaza y luego en la cárcel israelí de Sde Teiman.
Finalmente comparece el 9 de enero ante una corte militar en Ashkelon, que se limita a extender el plazo de su detención, un trámite que se repetirá por más de un año y medio. Durante todo ese período, sus abogados logran comunicarse con él unas ocho veces. Son su único contacto con el exterior: no puede recibir visitas familiares, ni de la Cruz Roja, ni ropa o alimentos del exterior. No puede acceder a ningún medio de información.
Su caso dista de ser único, ya que Israel niega esos derechos a más de 9 mil presos palestinos desde octubre de 2023, una política públicamente defendida por el Ministerio del Interior.
En las contadas entrevistas con su defensa, Abu Safiya afirma recibir torturas desde el primer día. Palizas con palos y bastones eléctricos. Desnudez forzada, privación del sueño, encadenamiento y obligación de sentarse durante horas sobre pedregullo. En la primera comunicación, 45 días después del secuestro, cuenta que estuvo en régimen de aislamiento por 25 días, diez de ellos bajo interrogatorios constantes. No recibe su medicación cardíaca. Ha pedido atención médica, sin respuesta. En la segunda entrevista, sus abogados constatan que perdió 20 quilos en dos meses, tiene dos costillas fracturadas, hipertensión y arritmia. El pediatra cuenta que lo torturan para que confiese haber operado a miembros de Hamás, lo que él niega. En el tercer diálogo, tras siete meses de cautiverio, Abu Safiya lleva perdidos 40 quilos y tiene marcas visibles de una paliza reciente. La arritmia sigue fuera de control.
Pasa un año desde entonces y un puñado de conversaciones con sus abogados. Hace una semana fue la última visita. Médicos por los Derechos Humanos-Israel dijo a la prensa que allí se constataron lesiones graves, signos de agresión, dificultad para hablar y respirar. Abu Safiya compareció con las manos y los pies atados, y rodeado de guardias enmascarados. Tenía hematomas y lesiones en la cabeza, la cara y el cuello. Al abogado Nasser Odeh le costó reconocerlo. «El testimonio del abogado es uno de los más impactantes que hemos escuchado desde el comienzo de la guerra: un hombre detenido sin cargos le dice a su abogado que está seguro de que lo van a matar, en una visita a la que llega herido, con dificultad para respirar y al borde de la pérdida de conocimiento», afirmó la organización de derechos humanos.
Su caso recuerda al de Adnan al-Bursh, jefe de Ortopedia del Hospital Al-Shifa, secuestrado en diciembre de 2023. Sin cargos, fue llevado a Sde Teiman, donde otros detenidos presenciaron su tortura. Transferido a la prisión de Ofer en abril de 2024, murió a los pocos días de llegar. La causa de su muerte no fue anunciada y su cuerpo fue retenido por Israel. Ningún abogado tuvo acceso a Al-Bursh, de quien la relatora especial de Naciones Unidas Francesca Albanese, tras conocer detalles de su muerte, ha dicho que es probable que fuera «violado hasta su muerte».
Al igual que Al-Bursh, Abu Safiya está detenido bajo la ley de combatientes ilegales israelí. La norma permite emitir órdenes de detención renovables de forma indefinida contra cualquier sospechoso de representar una amenaza para el Estado o de participar en actividades hostiles, con base en pruebas clasificadas y sin acusación formal. Es una versión endurecida del régimen de «detención administrativa», usado por Israel desde hace décadas para mantener a palestinos encerrados por tiempo indeterminado sin presentar evidencia. A contramano del derecho internacional, Israel sostiene que esto permite preservar la confidencialidad de información obtenida por los servicios de inteligencia y evitar nuevas amenazas terroristas mientras los jueces militares investigan.
El 16 de junio, el Tribunal Supremo de Israel rechazó una apelación de la defensa del pediatra, por lo que su cautiverio seguirá hasta nuevo aviso en octubre. El texto de esa sentencia y su fundamentación son estrictamente confidenciales. Según dijeron fuentes militares al medio sensacionalista estadounidense The New York Post, Abu Safiya sería un «coronel de los Servicios Militares Médicos de Hamás», y hay una foto de hace diez años que lo muestra en uniforme militar. Las mismas fuentes reconocen que los mencionados servicios médicos son independientes del ala militar de Hamás y los cargos formales contra Abu Safiya siguen sin presentarse.
Antes de octubre de 2023, el pediatra y neonatólogo palestino era jefe del Departamento de Pediatría del Kamal Adwan, un hospital acostumbrado a la escasez de suministros y equipos médicos debido al bloqueo israelí. Tras el comienzo de la invasión a la Franja, la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios declaró, en diciembre de 2023, que «una excavadora militar israelí arrasó tiendas de campaña de varias personas desplazadas en las afueras del hospital, causando la muerte y heridas a un número indeterminado». Los reportes desde el lugar hablaban de «una masacre» a manos de Israel, en la que «decenas de personas desplazadas, enfermas y heridas fueron enterradas vivas». En febrero de 2024, Abu Safiya se convirtió en director del hospital, en sustitución del doctor Ahmed al-Kahlout, secuestrado por Israel poco antes junto con 90 trabajadores. Durante su cautiverio, Al-Kahlout «confesó» en un video –luego divulgado por los militares israelíes– que el hospital era «usado como base de Hamás». Sus colegas en Gaza denunciaron que Al-Kahlout había sido obligado a declarar bajo tortura. Tras pasar varios meses en cautiverio, Al-Kahlout volvió a trabajar en el hospital.
La «confesión» de Al-Kahlout fue usada para justificar constantes bombardeos y allanamientos del hospital. En octubre de 2024, Israel ordenó la evacuación. Abu Safiya se negó a acatar y afirmó: «Tenemos bebés y recién nacidos en cuidados intensivos. Aunque podamos evacuar a algunos pacientes, no podemos abandonar el hospital porque no hay otro que preste servicios y tratamiento a niños». El 25 de octubre los soldados entraron al hospital, incendiaron varias salas y se llevaron a 44 trabajadores, denunciaron los médicos. Al-Kahlout fue asesinado por un dron israelí en la puerta del hospital el 29 de noviembre. Tras varios ataques, la detención de todo el equipo y el asesinato de algunos de ellos, el Kamal Adwan dejó de funcionar en diciembre de 2024.


