—Este es un momento muy extraño para el mundo, en el que la política doméstica de Estados Unidos es muy definitoria para lo que pasa en todos lados. ¿Cómo se ve todo lo que pasa desde adentro? —En la primera presidencia de Donald Trump pensábamos que podía desarrollarse el ambicioso plan de Steve Bannon, que busca cumplir con los objetivos de largo plazo de los think tanks de la extrema derecha: destruir la burocracia estadounidense y lo que queda del estado de bienestar. En aquel momento, eso no sucedió. La segunda presidencia, liderada en un inicio por Elon Musk y sus reformas desde DOGE [Departamento de Eficiencia Gubernamental], transformó esa pesadilla en una posibilidad real. Yo vivo en Washington D. C., y sorprendentemente acá se vieron muy pocas respuestas palpables. El efecto...
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