Hace tiempo que el arquitecto Leonardo Altmann dirige su mirada fuera de los límites de Montevideo. Cuando Brecha lo conoció exploraba junto con Edgardo Martínez –un veterano de los que hicieron la carrera antes de la dictadura– las llamadas ciudades intermedias. Ambos advertían entonces que, mientras la capital se encogía, el agronegocio estaba potenciando la vitalidad de otras urbes en rincones del territorio que el ombliguismo capitalino invisibiliza. Ahora, al arquitecto le parece que aquellas fueron pesquisas «de gabinete». Esta vez tuvo años para recorrer la ciudad que constituye su objeto y conversar con los vecinos. Su objeto es la Punta del Este que entre 1974 y 1982 fue escenario de un boom inmobiliario sobre el que no se ha hablado suficiente. Y eso a pesar de que en aquellos añ...
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