Trabajar desde la academia. Trabajar desde la academia entre archivos, con las lenguas originales; trabajar con la lengua, con las distintas formas que puede tomar el griego al ser aprehendido por el inglés actual. Ya no es «Socrates», sino «Sokrates». Sus traductores y sus editores no ponen en duda sus elecciones léxicas, sino que permiten que se manifiesten a lo largo del texto como una forma distinta de aproximarse a aquello que siempre estuvo confinado a los centros de estudio.
LA ACADÉMICA ABURRIDA
Anne Carson, nacida en Toronto, Canadá, en 1950, es profesora de literatura clásica y comparada en la Universidad de Míchigan. Sin embargo, según declara en su introducción a «The Life of Towns», «un académico es alguien que toma una posición. Desde esa posición, algunas líneas se vuelven visibles. Pensarás al principio que las líneas que estoy pintando son mías; no es así. Yo simplemente sé dónde colocar esas líneas que ya están allí. Y la cosa misteriosa es como esas líneas sí se pintan a sí mismas. Antes de que hubiera bordes o ángulos o virtudes, ¿quién estaba ahí para hacer esas preguntas? Bueno, no nos dejemos llevar por la exégesis. Un académico es alguien que sabe cómo limitarse a sí mismo a favor del asunto en cuestión».1
Según Elizabeth Sarah Coles en Anne Carson. The Glass Essayist, «la forma en que Carson maneja los textos fuente rara vez coincide con lo que uno espera de los académicos. […] La escritura de Carson es un extraordinario modo experimental de lo académico, un proyecto que ensaya los métodos académicos mientras desliza sus estructuras y formas y emociones».
Pero Carson no se limita nunca a sí misma. En sus múltiples traducciones, juega con los personajes, con las versiones posibles de los hechos. Un ejemplo claro es Norma Jeane Baker de Troya (Vaso Roto, 2021), en el que se propone recrear a la Helena de Eurípides, pero representada por Norma Jeane, es decir, por Marilyn Monroe. O en Economía de lo que no se pierde. Leyendo a Simónides de Ceos con Paul Celan (Vaso Roto, 2020), que hace dialogar a autores que, en principio, parecerían ajenos por completo.
¿Y EL AMOR?
Anne Carson se volvió particularmente conocida con su libro Autobiografía de Rojo, en el que reimagina el vínculo entre Gerión y Heracles, personajes del poema Gerioneida, del poeta griego Estesícoro, y en el que Heracles mata a Gerión y los personajes son transformados en jóvenes gays que se enamoran –y cuando la muerte no implica tanto el asesinato de Gerión, sino la falta de reciprocidad amorosa por parte de Heracles–. En ese texto, los personajes vagan por una tierra sin tiempo, donde el presente de la dictadura argentina se entremezcla con Pompeya, y cuando lo narrado siempre está narrando otro pasado. O donde el pasado se desdibuja en la travesía amorosa del amor no correspondido, o en el sexo por el sexo, o en la carencia de abrazos.
LA JOVEN DE CRISTAL
«El ensayo sobre el vidrio» o «El ensayo de cristal» es un largo poema en el que la autora narra, de manera cruda, dolorosa y cargada de ese estilo que la vuelve tan inusualmente única, el vínculo con su madre y la demencia de su padre. Narra, sin ningún tipo de censuras, lo que es ver a alguien perder la cordura. El asunto es retomado también en Agua corriente, en el capítulo «Sed: introducción a ciertos tipos de agua», en el que cuenta la vida de su padre y se enfrenta a una realidad muy poco grata: el hecho de que él sintiera siempre una intensa animadversión hacia ella, hacia aquello en lo que se había convertido.
En La belleza del marido, a su vez, Carson analiza el vínculo con su esposo y en cómo este le robaba las ideas y las hacía suyas, no solo para publicaciones académicas, sino al momento de engañarla, al momento de escribirle cartas a su amante. En «El ensayo sobre el vidrio», Carson escribe: «También mi mayor miedo, con lo que quiero decir aquello que tengo que confrontar,/ cada vez que visito a mi madre/ siento que me estoy volviendo Emily Brontë». Carson retomaría la identificación con Brontë en Agua corriente: «La señorita Brontë y la Srta. Emily y la Srta. Anne solían recoger su labor de costura después de los rezos, y caminar las tres una tras la otra alrededor de la mesa del salón hasta casi las once en punto. La Srta. Emily caminó hasta que no pudo más, y cuando murió, la Srta. Anne y la Srta. Brontë cogieron el bordado: y ahora me angustia el corazón escuchar a la Srta. Brontë caminar, seguir caminando sola».
EROS, AMARGO Y DULCE
Entre los muchos y fascinantes textos de la autora, hay uno totalmente ineludible: Eros dulce y amargo, o Eros the Bittersweet (1986).2 Carson explica que la palabra griega eros denota «deseo» y «falta» a la vez: deseo por lo que está faltando. El amante quiere lo que no tiene. Es, por definición, imposible para él obtener lo que quiere, porque, ni bien lo consiguiera, dejaría de desearlo. Carson también se expresa en ese texto sobre los celos, un movimiento espiritual caliente y corrosivo que surge del miedo y es alimentado por el resentimiento. El amante celoso teme que su amado prefiera a alguien más y resiente cualquier relación entre el amado y un otro. Es esta una emoción que tiene que ver con el lugar y con el desplazamiento. El amante celoso convierte un determinado lugar en el afecto del amado, lo que lo carga de ansiedad porque otro vaya a tomarlo. En este libro, que por momentos recuerda a Fragmentos de un discurso amoroso, de Roland Barthes, Carson se interna en la importancia de la palabra escrita y en cómo el eros comienza a manifestarse en el mismo momento en que los poetas logran pasarlo a grafía. Escribir es erótico. «Para escribir palabras pongo un símbolo en el lugar de la ausencia de sonido. Escribir las palabras “te amo” requiere algo mayor, un reemplazo análogo, uno que es mucho más doloroso que su implicancia. Tu ausencia de la sintaxis de mi vida no es un hecho que vaya a ser cambiado por la palabra escrita. Y es ese simple hecho el que hace a la diferencia para el caso del amante, el hecho que tú y yo no somos uno.»
Entonces, ¿quién es Anne Carson? Por un lado, su pie en el clasicismo la mantiene como una de las mentes más importantes entre los estudiosos de la Grecia antigua, en particular en su trabajo como traductora. Pero al mismo tiempo, y ese es seguramente el motivo que la hace tan popular, su lápiz tiene la capacidad de transmitir todo ese saber a un público mayor y deslumbrarnos ante las posibilidades mismas de estar, con detalle y cariño, estudiando. Porque, si una conclusión puede sacarse sobre ella, esa no es solo la de su sensibilidad absoluta (que también), sino el universo de estudio y seriedad del que nos participa sin ser solemne (sin ser, por suerte, jamás solemne), algo que nos permite estar cerca de aquello que tantas veces nos pareció muy lejano.
- Introducción a «The Life of Towns». Todas las traducciones son de autoría de quien firma la nota. ↩︎
- El título en inglés es importante porque la elección de la autora –Bittersweet como adjetivo– está profundamente ligada con el trabajo de investigación y de traducción que ha hecho de la poesía de Safo. ↩︎




