Fue invisible durante años, o eso intentó. Se mudó una noche invernal de 2015 y se recluyó en su casa, perfil bajo, sin llamar la atención. De a poco fue ganando espacios: empezó a salir a tirar la basura, caminó hasta la esquina, saludó a los vecinos como uno más. Pero en el fondo siempre estuvo la sospecha, que con el tiempo fue cobrando fuerza. Desde la perspectiva de los vecinos, en aquel noveno piso del edificio de Martín C Martínez vivía una mujer viuda. Por eso, cuando el hombre se instaló de un día para el otro y fue presentado como el marido de la dueña de casa, a nadie le pareció una situación del todo normal. En retrospectiva, los vecinos recuerdan que antes de la llegada de su esposo la señora había preguntado si se trataba de un barrio politizado, y reparan en que ahora tienen...
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