El abogado de las víctimas del franquismo – Brecha digital

El abogado de las víctimas del franquismo

Carlos Slepoy Prada nunca dudó, durante su ejercicio como abogado en España, desde 1979, de que en la España del 36 se había cometido un verdadero genocidio. Murió este jurista argentino que luchó por la reparación de sus compañeros, de los desaparecidos y asesinados y de los que aún siguen vivos.

Carlos Slepoy / Foto: Público

“España ha permitido el olvido, la desmemoria y, lo que es más grave, la legitimación de los dirigentes franquistas.” Carlos Slepoy Prada nunca dudó, durante su ejercicio como abogado en España, desde 1979, de que en la España del 36 se había cometido un verdadero genocidio. “Una limpieza sistemática”, recordaba en una reciente entrevista el abogado argentino, defensor de los derechos humanos e impulsor de la querella argentina para la investigación de los crímenes del franquismo.

Se convirtió en abogado activo de miles de víctimas del régimen de Franco, impulsando la querella en el año 2010. Con la apertura de este proceso ponía en evidencia la impunidad que la justicia española le había dado a los crímenes de su pasado más reciente.

Carlos Slepoy viviría en Argentina las palizas de la represión en el año 1977. Dos semanas antes de que estallara el golpe de Estado de Jorge Videla, el joven Carlos fue encarcelado en varias prisiones y centros de tortura. Entre ellas la Unidad Carcelaria número 9 (U 9), de la Plata.

Este jurista argentino luchó por la reparación de sus compañeros, de los de­saparecidos y asesinados y de los que aún siguen vivos. Participó como testigo en el juicio a sus propios carceleros, donde contaría las vivencias en las celdas de castigo conocidas en la U 9 de la Plata como “chanchos”. Los presos políticos tenían calabozos de tres metros de ancho, ingerían guisos hirviendo. Slepoy, al igual que sus compañeros, tenía que arrojar al suelo de cemento este alimento para no desfallecer de hambre, ya que los carceleros retiraban los platos en pocos minutos. Llegaban a beber agua de las letrinas para tomar algo de líquido con que subsistir.

Su duelo carcelario terminaría a finales del 77, cuando fue trasladado por una orden hasta España. El miedo de aquellos días nunca lo borró de su memoria.

Slepoy sabía que en Argentina sí se juzgaba a los verdugos. Con más de 1.600 represores procesados en su país, Carlos siempre recordaría que en España la justicia miraba para otro lado.

En el año 2007 actuó como abogado de la acusación popular en los juicios que instruyó el juez Baltasar Garzón contra el dictador Videla y otros miembros de la dictadura argentina. Su batalla daría frutos. La justicia española condenó al ex militar argentino Adolfo Scilingo a 1.084 años de prisión. También participaría en las causas contra el ex teniente argentino Ricardo Cavallo, Augusto Pinochet y Ríos Montt.

En el año 2010 puso en marcha el proceso clave para la recuperación de la memoria en España –la apertura de la querella argentina–, tras conocer que el juez Baltasar Garzón se sentaría en el banquillo por investigar los crímenes del franquismo. Carlos haría entonces un llamamiento a los familiares de los 113 mil desaparecidos españoles para que denunciaran los crímenes.

El proceso se inició con dos querellas el 14 de abril de 2010, y en enero de 2013 habían aumentado hasta 150. La lista no paraba de sumar nombres de víctimas que se acogían al doloroso y esperanzador proceso en toda España.

Las primeras resoluciones de la jueza argentina María Servini de Cubría ordenaban la captura de cuatro ex miembros de seguridad del franquismo acusados de torturas –Jesús Muñecas Aguilar (ex guardiacivil), Celso Galván Abascal (ex escolta de Francisco Franco y de la Casa Real), José Ignacio Giralte González (ex miembro de la Brigada Político Social) y José Antonio González Pacheco, alias “Billy el Niño” (ex inspector de policía)– para que fueran extraditados a Argentina. En 2015, 17 altos cargos del franquismo y de la transición afrontaban órdenes de captura por crímenes de lesa humanidad y genocidio.

Sin embargo, la justicia en España ponía resistencia a la extradición basándose en los principios de prescripción.

Slepoy lucharía hasta sus últimos días para hacer efectivo el proceso en la búsqueda de la verdad. La querella continúa sumando testimonios de familiares de de­saparecidos, asesinados o torturados por el régimen de Franco y su anterior guerra. La causa de Slepoy sigue su curso con una trayectoria marcada, que podría lograr el fin de este complejo proceso.

 

(Tomado de Público.es por convenio, Brecha reproduce fragmentos.)

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