Sociedad Suscriptores
LAS MEDIDAS SANITARIAS EN LOS RESIDENCIALES

Acostumbrarse a morir

Aunque casi toda la sociedad volvió al funcionamiento habitual, los residenciales para personas mayores siguen con medidas de estricto aislamiento social. Allí las salidas están prohibidas y las visitas, cuando no lo están, no superan la media hora y en ocasiones las intermedia un vidrio. Estas restricciones han causado un aumento del deterioro físico y cognitivo en las personas mayores, además de un incremento de cuadros de depresión y ansiedad.

Centro residencial para adultos mayores. Adhoc, Javier Calvelo

«Nunca más voy a salir de acá, ¿no?», le pregunta Olga a su hija, a la que hace ocho meses ve a través de un vidrio. Cada domingo, al terminar la visita, se despide llorando y lanza la misma queja: «Parece que estuviéramos presos». Hace poco más de dos años que vive en un residencial para personas mayores. Es autoválida, pero sus caderas gastadas y su apartamento en un tercer piso por escalera se volvieron incompatibles. Fue entonces que, tras una caída tonta que la obligó a guardar quietud, decidió que ya no quería molestar a sus hijos cuando se enfermara y que lo mejor era mudarse a una de estas casas, donde estaría atendida y, además, en compañía de otras personas en su situación.

En los residenciales hay de todo: personas en total dependencia (mental o física), otras con movilidad ...

Artículo para suscriptores

Hacé posible el periodismo en el que confiás.
Suscribiéndote a Brecha estás apoyando a un medio cooperativo,
independiente y con compromiso social

Para continuar leyendo este artículo tenés que ser suscriptor de Brecha.

Suscribite ahora

¿Ya sos suscriptor? Logueate

Artículos relacionados