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Agua que saca de quicio

El río Cuareim vuelve a su cauce mientras la ciudad se debate entre la desgracia y el Carnaval. Entre la lluvia y el calor insufrible. Entre el enojo y la resignación. Entre la pobreza de su población y la pobreza de la Intendencia. Entre la excepción y la normalidad. Entre el techo y la intemperie.

Quema de los desechos que dejó el agua / Foto: Héctor Piastri

Desde Artigas

El cuerpo tiene memoria. Lejos de complejas fórmulas hidrométricas y procedimientos meteorológicos de punta, un veterano almacenero del barrio Rampla, en la ciudad de Artigas, se basta a sí mismo para medir el nivel del río y determinar con precisión su comportamiento durante los últimos años: esta vez el agua le llegó a los hombros –dice, gesticulando–, mientras que la última gran subida del Cuareim, en 2001, apenas le había alcanzado a las rodillas. Lo arriesgado del cálculo no le impide concluir: “Fue la más grande de la historia”. Se refiere a la inundación que aguó el fin de año de miles de uruguayos, y arrasó a su paso viviendas, carreteras y plantíos, asegurándole a Artigas el primer lugar entre los departamentos con mayor número de desplazados del país. Habituados ...

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