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Una crónica del ocaso venezolano.

Aguafuertes maracuchas

Maracaibo, la capital petrolera de Venezuela, escenifica la decadencia de un modelo. A la vieja contaminación de las aguas de su lago por la industria extractiva se suman hoy las brutales consecuencias del colapso económico. Entre los apagones y el racionamiento de combustible, sus habitantes viven del recuerdo de un pasado desaparecido.

Fotos: Giovanny Jaramillo Rojas

Háblame de Maracaibo

tierra bendita, tierra del viejo golpe
pasmero

mi patria chica, tierra del sol cuna
de gaiteros

por ella canto, por ella vivo, por
ella muero.

Junior Veladiago

I.

28 de septiembre. Es mediodía en Maracaibo, la
ciudad caída.

Doña
Dioselina Ospina me trata como a un hijo. Me abrió las puertas de su casa para
alimentarme. Vive en el sector La Lago, un barrio acomodado de Maracaibo, con
su esposo y su ex nuera. Sus manos blancas son un embeleso, un extraordinario
embrujo de comida venezolana: arroz con pollo, mandioca frita, pabellón
criollo, muchacho guisado, bollos pelones, pasteles, quesos madurados, arepas
rellenas y empanadas de carne y papa hacen parte de su exquisito y casero
repertorio gastronómico.

Para
ella, cada plato, indefectiblemente,...

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