Aleteando llegarás lejos – Brecha digital

Aleteando llegarás lejos

Un tipo de asociación libre y seductora practica cada tarde, hace ocho años, el programa radial “Efecto mariposa”, conducido por la periodista Daina Rodríguez y el escritor Alberto Gallo.

Foto: Efecto Mariposa

Ocho años de vigencia denotan un talento.

D R —La estructura básica del programa no ha cambiado, y consiste en hablar, a partir de un título, de distintos aspectos de la creación humana vinculados a él. A veces el vínculo es una palabra. Procuramos hacerlo en forma amena, como un cuento bien contado, buscando más la divulgación que la erudición. El punto de partida puede ser un libro, una película, una obra de teatro, un hecho de actualidad, un descubrimiento científico o las nuevas tecnologías, prácticamente no hay límites en cuanto a los disparadores.
Pero el componente cultural predomina.
A G —Sí, aunque honra, como los demás, al efecto mariposa, la intención de que el oyente se pregunte cómo llegamos a donde estamos, partiendo de donde partimos.
El modelo centrípeto, mirado a la distancia, ¿muestra recurrencias?
D R —Cuando vinimos a la radio a proponer un programa semanal de cultura y espectáculos, imaginábamos un producto sabatino. Sergio Sacomani, en cambio, nos propuso realizar un programa diario y a la tarde, porque quería cubrir esa franja horaria. Aceptamos el desafío y salió esto, que en lo personal, y luego de haber conducido varios programas radiales, me parece fantástico, porque permite un despliegue centrado, valga el oxímoron. Ante esa riqueza, el problema de eventuales reiteraciones pierde relevancia, más allá de que siempre podés encontrar nuevos enfoques para viejos asuntos.
A G —Veníamos compartiendo esta dinámica con Daina cuando yo era columnista de un programa que ella conducía en otra emisora; creo que si alguna virtud tiene Efecto mariposa es que da sentido, o sentidos, a la forma en que vivimos, leyendo y conectándonos a escala planetaria, “linqueándonos” con hechos y personas. Lo que procuramos aquí es incorporar cierta dirección, reflexiva y sensible, a esa vorágine. Y nunca hablamos de un libro que no hayamos leído, ni de una película que no hayamos visto; nos informamos para trabajar.
La investigación previa es rara avis en los casi extintos programas radiales culturales.
D R —A veces queremos hablar de un libro no editado aquí, localizamos al autor donde esté y le pedimos que nos mande material de referencia sobre la obra, antes de llamarlo. Es el respeto mínimo que merecen él y los oyentes. Nuestro objetivo principal es despertar el interés por lo que contamos, y con ese espíritu venimos preocupándonos por la calidad del programa desde su primera edición.
A G —Llevamos 1.800 programas emitidos, aparte de los que por distintas razones quedaron en las gateras. Es buen momento para destacar que esa cifra jamás hubiese sido posible sin el respaldo de nuestras productoras, Carolina Molla y Gabriela Giudice, dos “fieras” laborales. Gabriela con su acervo personal en artes varias, y Carolina conectándonos con el universo. Carolina me certificó la pequeñez del mundo, porque llamás a un hijo de Edith Piaf y te atiende él, llamás al primer astronauta que reunió más caminatas espaciales y lo mismo. Si por otro lado pensás que en cada edición tenemos dos entrevistas, más dos o tres análisis y música comentada, sin el compromiso de estas aliadas de lujo ese formato sería inviable.
¿Cómo definirían a la audiencia del programa?
D R —Tan fiel como heterogénea; nunca fue cuantificada, pero de sus calidades tenemos sobrados testimonios mediante correos, mensajes, llamadas, visitas personales, sugerencias y hasta regalos.
A G —Nos han visitado oyentes del litoral argentino, y varios especialistas españoles y argentinos a los que llamamos para hablar sobre determinados temas se han vuelto oyentes. Son personas que no aceptan hablar “de onda”, sin conocerte; primero indagan qué características tiene el programa, quiénes lo conducen, etcétera. Ahí, otra vez, nuestras productoras los surten de información y links a nuestra bitácora, colgada en la página de la radio.
D R —También poseemos generosos e incondicionales amigos locales, y alguno de “enfrente”, a los que siempre recurrimos, como el profesor de historia Daniel Coira, el editor Hernán Casciari, el capo en ciencia ficción Pablo Capanna.
¿Aprenden más del ensayo y error, o de los oyentes?
D R —Aprender qué, decís.
A mejorar en sintonía con las señales de la audiencia.
D R —La audiencia, en general, acepta esta estructura que le propusimos desde un principio y, como te decía, poco modificamos. Lo que hacemos, en ocasiones, es reducir el menú temático, porque aunque no parezca, dos horas son insuficientes para desarrollar todo lo que ambicionamos. Creo que hemos construido el programa que a los cuatro nos gustaría escuchar: uno que cuenta historias disfrutables, sin amputarles la profundidad.
A G —Cuando entrevistamos a Franklin Chang Díaz, primer astronauta latinoamericano en viajar al espacio, lo que me quedó de su relato fue que de niño jugaba a ir en una nave espacial dentro de una caja de cartón, a la que le había dibujado los comandos. Y el hijo de Edith Piaf comentó que en las cenas de Navidad le pedían a la madre que cantara, y ella nunca quería. Eso es Efecto mariposa.

1. Lunes a viernes, de 14 a 16 horas, por Radio Uruguay, 1050 AM, Sodre (efectoradio@gmail.com, www.radiouruguay.com.uy).

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