Apología del nepotismo

El ex presidente del Sirpa, Ruben Villaverde, no solo reconoció el ingreso de familiares sino que lo justificó. Y en el afán de defenderse, primero entreveró los tantos y luego se alejó de la verdad.

Para justificar el ingreso de familiares, el ex presidente del Sirpa Ruben Villaverde entreveró a su propia familia: “Tengo un hermano, Jorge Villaverde, que no está en pareja en este momento, yo no tengo cuñada por mi hermano. Estoy casado, mi señora tiene dos hermanos varones, y no contraté a los hermanos de mi señora, mis cuñados no entraron. Ellos están y han estado casados, el hermano mayor está casado con Silvia Bonifás, que trabaja en la Intendencia de Montevideo, no vino a trabajar al Sirpa, y el hermano menor con Giovanna Pina, quien tampoco entró al Sirpa.” Todo esto quiso explicar Ruben Villaverde antes de llegar al punto: “Adriana Pronzatti…”, dijo.

En la entrevista concedida el 5 de octubre al programa En perspectiva, tras la citada introducción el ex jerarca se refirió a la nota “Ramificaciones” (véase Brecha 25-IX-15) para explicar que Pronzatti fue esposa de su cuñado, y aclaró que “hace 23 años (se casaron) y se separó de él hace unos diez”. En síntesis, la versión de Villaverde es que Pronzatti ingresó como su asesora, como personal de confianza. Pero hoy continúa trabajando en el Sirpa, en el área de Comunicaciones, Prensa y Relaciones Públicas, cuatro meses después de que Villaverde dejara la presidencia. Tendría que tratarse entonces del extraño caso de un asesor que sobrevive al jerarca, pero ni siquiera.

Pronzatti figura como tallerista, lo que demuestra que, si entró como asesora, la denominación del cargo sufrió una modificación, justamente a instancias de la anterior administración. Aunque lo más probable, según las fuentes que Brecha consultó, es que nunca haya sido asesora y que desde el comienzo haya accedido al cargo de tallerista.

Lo mismo ocurre con las dos familiares de Carlos Manzor, ex director del Sirpa en representación del Partido Nacional. Sostiene Villaverde: “El director Manzor tenía la misma posibilidad que yo, llevar a dos personas de su confianza. Puede llevar a su madre, a la abuela, al tío, al primo, fue las personas que llevó”. Y prosigue: “Un día Manzor me dijo: ‘Estos son mis nombres para trabajar conmigo’. Me di cuenta de que algún parentesco había porque repetía el apellido, en el otro caso no tenía la más pálida idea, me vengo a enterar ahora de otro vínculo familiar. Pero delito no hay ninguno”. En la fundamentación Villaverde omite varios detalles: está prohibido que familiares directos trabajen como subordinados del jerarca; que la hija y la nuera del director, María Soledad Manzor y Daniela Montero, ingresaron con una diferencia de un año (la primera entró el 1-III-14 y la segunda el 1-II-15); y que ambas continúan en funciones en el Sirpa; al igual que Pronzatti, Manzor y Montero figuran como talleristas y son parte de esa misma bolsa que, según consta en una denuncia que analiza crimen organizado, llegó a contener más de 1.300 funcionarios durante la gestión de Villaverde.

A lo largo de los 45 minutos de conversación con el periodista Emiliano Cotelo, Villaverde fue consultado por el caso más llamativo, el del funcionario que tiene vínculos familiares con nueve personas. Henry Ponce fue elegido integrante del Consejo Directivo Nacional del Suinau por la lista 10; su nombre figura en las planchas de las dos últimas elecciones, sólo dos lugares después del de Joselo López. Sin embargo, Villaverde dice que no registra a Ponce, ex director de Seguridad del Sirpa, hoy preso por el delito de tortura, como un dirigente del sindicato. Y su ignorancia es sugestiva: sobre Villaverde pesa la sospecha de que se otorgaron cargos y otros beneficios a los sindicalistas de la lista 10 a cambio de que se comprometieran con el eslogan “cero fugas”.

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