Especial +Quiroga Suscriptores

Azar versus necesidad

La historia de la persistente cadena de adaptaciones cinematográficas de Horacio Quiroga comienza presidida por el azar, en una apartada zona de las sierras de Córdoba, Argentina, en 1938. En un sanatorio para tuberculosos, situado en la localidad de Ascochinga, convalecían Darío Quiroga y Ulyses Petit de Murat, quien sería el más prolífico guionista argentino.

Rodaje de Prisioneros de la tierra

El proyecto se basaba en tres cuentos –“joyas”, según Petit de Murat–: “Una bofetada”, de 1920, “Un peón”, de 1924, y “Los destiladores de naranja”, de 1926. En 1939 el ascendente Mario Soffici dirige el filme, que se llamó Prisioneros de la tierra y que fue rodado en Misiones, producido por Pampa Films y estrenado ese mismo año.

Soffici evocaba, años después, la celeridad y oportunidad del filme: “Se pudo hacer en un efímero páramo de libertad y que en diez, veinte o treinta años posteriores hubiera sido tildada de peronista o comunista o no se hubiera podido filmar”.

FILME EJEMPLAR. La crítica ha convenido en considerar al filme como uno de los mejores de la historia del cine argentino. Jorge Luis Borges, uno de sus primeros críticos, no escatimó elogios en su artículo aparecido en...

Artículo para suscriptores

Hacé posible el periodismo en el que confiás.
Suscribiéndote a Brecha estás apoyando a un medio cooperativo,
independiente y con compromiso social

Para continuar leyendo este artículo tenés que ser suscriptor de Brecha.

Suscribite ahora

¿Ya sos suscriptor? Logueate

Artículos relacionados

Mundo Suscriptores
Venezuela: debacle petrolera y elecciones parlamentarias

Un cóctel imprevisible

Mundo Suscriptores
El arresto de Álvaro Uribe

La mala hora del parapresidente

Mundo Suscriptores
Deuda externa y crisis climática en la pospandemia

¿Quién paga el pato?

Mundo Suscriptores
El acuerdo de Argentina con los acreedores internacionales

Gol en la hora

Cultura Suscriptores
Los amores queer de Virginia y Emily

El mundo mira fijamente