Bailar y volar junto al Dante

Los italianos de la compañía No Gravity Dance presentaron su espectáculo “Del infierno al paraíso”, una interpretación de la “Divina comedia” a través de la particular estética de Emiliano Pellisari.

La compañía italiana No Gravity presentó su espectáculo Del infierno al paraíso, una interpretación de la Divina comedia a través de la particular estética de Emiliano Pellisari. Nacido en Romaña, Italia, Pellisari es un artista ecléctico que sin tener formación directa en danza, en teatro o en circo, se ha dedicado a reinventar un género escénico basado en la ilusión, el uso de máquinas y artilugios técnicos. Reivindicando la distancia con el público para crear ilusión y sobre todo belleza como un objetivo deseable para el arte, sostiene: “En mis espectáculos la denominada ‘cuarta pared’ lo es todo. De hecho, creo firmemente en su recuperación. En este sentido voy a contracorriente, porque no me importa el teatro de vanguardia del sufrimiento, prefiero la belleza y la estética. El teatro es una ficción, no una realidad. En este sentido, me gusta mucho trabajar con luces y telas, especialmente el terciopelo negro, que recuerda el arte negro, el teatro negro de arte en Praga. Usando anchas telas elásticas, cordones, cables, cuerdas, poleas, espejos de muy diferentes tipos: en resumen, todo con lo que se pueda desafiar a las leyes de la gravedad”.

Utilizando música de Bach, Rossini, Sybelius, Stravinsky y varios contemporáneos, con un excelente diseño y realización de luces del mismo Pellisari, se logra un ambiente sonoro y cromático particular para cada uno de los cuadros que componen la trilogía: “Infierno”, “Cántica” (o Purgatorio) y “Paraíso”. Cada pieza mantiene una estructura particular y en cada caso, además de representar las ideas de la Divina comedia, se realizan diálogos referenciales con múltiples artistas visuales. En el “Infierno” los cuerpos desnudos sin individualidad flotan sobre un mundo negro, teñidos por una luz ocre que genera reminiscencias visuales de Caravaggio. En “Cántica” irán pesando las individualidades, aparecen telas y prendas de ropa, se mezcla una visión particular de “La consagración de la primavera”, de Stravinsky, y hasta una violación por dos hombres a una mujer de tutú en pleno vuelo (una alegoría de la Italia actual, según el propio autor). El “Paraíso” será el lugar de lo abstracto, de los conceptos de espacio y tiempo y del diálogo fluido con el arte contemporáneo, con abundantes referencias explícitas a M C Escher, Klimt, Kandinsky y Dalí.

Luego de varios éxitos de carácter bastante comercial, como Daimon, Nogravity y Blutango, la trilogía fue elaborada en un proceso creativo que transcurrió entre 2008 y 2012. A instancias de su esposa y colaboradora, la filósofa Delfina Giovannozzi, Pellisari decidió emprender un proyecto que según sus palabras lo llevaba a apuntar más alto. “Ella tenía miedo de enfrentarse a Dante y yo estaba lleno de dudas, igualmente salió algo interesante. Un resultado muy pop que agrada a todos, dado el número de personas presentes en los teatros.”

El elenco está compuesto por seis bailarines, cuatro mujeres y dos hombres con un estado físico, una capacidad técnica y un rigor interpretativo llevados a la máxima expresión.

Un espectáculo con mucho de magia e ilusión, tal vez un poco extenso y por momentos carente de una dramaturgia coreográfica que permitiera salir de lo meramente visual. De todas maneras es una experiencia de altísimo nivel y una demostración de resultados desde el vínculo entre las más diversas disciplinas artísticas.

Auditorio Adela Reta, 24, 25 y 26 de junio 20.30.

 

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