Todavía no está claro cómo se distribuirán los 1.500 puestos de trabajo permanentes que el gobierno anunció como parte del compromiso asumido por la firma española Solaria para la operación de su parque fotovoltaico en Florida y de los data centers que construirá por etapas en Canelones y San José. Una cifra llamativa para una actividad que, finalizadas las obras, requiere relativamente poco personal para funcionar. Tampoco está claro cómo se financiarán los 5.700 millones de dólares que involucraría la inversión, ni qué parte de ese capital ingresará efectivamente al país. Menos aún quiénes serán los clientes del que se proyecta como el mayor centro de datos de Uruguay, cinco veces más grande que el que construye Google en Canelones. Estas incógnitas contrastan con el conjunto de incentiv...
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