Capturando a Dory – Brecha digital

Capturando a Dory

Ahora que “Buscando a Dory” se ha vuelto la película que todos los niños del mundo quieren ir a ver, un informe de la emisora de radio Marketplace dio a conocer la opinión de biólogos marinos que alertan sobre sus inesperadas consecuencias.

El cine suele estar suficientemente contaminado de publicidad. Evidente o subliminal, voluntaria o involuntaria, inocua o dañina a niveles masivos. Desde aquellas películas que traen una movida de marketing por detrás hasta las que sutilmente contrabandean formas de vida y hasta ideologías, las industrias de cine son grandes fabricantes de consumidores, a lo largo y ancho del globo.

Cuando se estrenó Buscando a Nemo ocurrió algo inesperado. Una suerte de “efecto Nemo” hizo que las tiendas de peces comenzaran a recibir pedidos específicos, y que concretamente la demanda de peces payaso aumentase en un 30 por ciento, ya que los niños querían tener a esa particular subfamilia de peces anaranjados y blancos como mascotas, y así poder nombrarlas Nemo y Marlín, en referencia a los personajes de ficción.

Ahora que Buscando a Dory se ha vuelto la película que todos los niños del mundo quieren ir a ver (la generalización quizá no sea válida, pero la globalización y masividad de estas producciones no la hacen demasiado exagerada), un informe de la emisora de radio Marketplace dio a conocer la opinión de biólogos marinos que alertan sobre sus inesperadas consecuencias. Y es que Dory, la protagonista, es una encantadora pez cirujano de color azul, franjas negras y cola amarilla. Ahora bien, según señalan los especialistas, los peces cirujano son una subfamilia que no se reproduce en cautiverio, por lo que a cada ejemplar hay que capturarlo directamente en el mar.

Pero además los peces cirujano requieren cuidados muy especiales: para subsistir necesitan acuarios de al menos 2,5 metros de largo, y los alimentos son específicos y caros. Los compradores de los peces no suelen ser conscientes de estos cuidados, y es probable que muchos vendedores tampoco se preocupen por informarles y sí de hacer efectiva la venta.

Si bien estos peces pueden vivir hasta 50 años, la mayoría de los compradores no cumplen con las exigencias para hacerlos durar tanto. Pero quizá el mayor problema viene por otro lado: los peces cirujano cumplen un rol muy específico, ya que en su hábitat natural, los arrecifes, raspan con sus escamas las algas, evitando que éstas crezcan demasiado. La mayoría de las capturas de peces cirujano se hacen ilegalmente, ocasionando graves daños a los ecosistemas. Además, para su pesca en países como Filipinas o Indonesia se han utilizado métodos destructivos de la flora y fauna circundantes, como la utilización de cianuro para paralizar a los peces cuando se esconden. Incluso muchos ejemplares mueren en el proceso.

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