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En su octavo aniversario, y en su sede de Quito, la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) inauguró el fin de semana pasado su propia escuela de defensa, la Esude.

Según se dijo en el lanzamiento del nuevo organismo, la idea es continuar afianzando las instituciones propias de la región, acentuar su autonomización respecto del norte del continente y responder a las “amenazas” propias del área, como el narcotráfico, el tráfico de armas o un eventual intento de apropiarse de los recursos naturales de la región. También se ocupará de la ciberpiratería en materia de defensa y financiera. “Será muy diferente a lo que fue la fatídica Escuela de las Américas”, creada por Estados Unidos en épocas de la Guerra Fría y de estrategias contrainsurgentes, dijo el ex presidente de Colombia y secretario de la Unasur Ernesto Samper. La escuela que en un tiempo funcionara en Panamá y luego, con otro nombre, en Georgia, Estados Unidos, y formara a generaciones de militares golpistas, contribuyó “a las más sangrientas invasiones y golpes militares (…). La nuestra contribuirá a la paz y a un genuino desarrollo”, dijo. “No regresarán jamás aquellos tiempos en los que, con el pretexto de la formación militar, lo que se hacía era adoctrinar contra la democracia, adoctrinar para violar derechos”, dijo el ministro de Defensa de Ecuador, Fernando Cordero. Financiada únicamente por los 12 países de la Unasur, la Esude tendrá como director al brasileño Antonio Ramalho, que insistió en que la conducción de la defensa no puede quedar librada a los uniformados sino que debe ser prerrogativa “del poder civil”. “No tendremos un fin ofensivo, belicista, sino que apuntaremos a preparar a militares y civiles para tareas preventivas de seguridad. El eje será el factor humano y la formación ciudadana”, dijo también el uruguayo Jorge Menéndez, secretario de turno del Consejo Sudamericano de Defensa. Samper insistió en que la Esude no será “una Otan del sur” sino que apoyará la conversión de esta zona del mundo en una zona de paz, ajena a las prácticas colonialistas. “Nos preocupa que en esta zona haya todavía enclaves coloniales como las islas Malvinas, y muy cerca otro que se corresponde con otros tiempos, como Guantánamo”, afirmó el canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño.

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