Consecuencias de la prohibición

Cerca del año 2006 comenzó a crearse una droga nueva, teniendo en consideración que la marihuana era una sustancia prohibida en casi todo el planeta. Así fue que surgió el cannabis sintético, hierbas silvestres rociadas con sustancias químicas que buscan emular el efecto del tetrahidrocannabinol (Thc), principal componente psicoactivo de la marihuana ordinaria. Esta droga de diseño es la que despierta hoy la alarma de las autoridades sanitarias de Estados Unidos.

Marihuana en sobrecitos

En apariencia, la marihuana sintética es similar a la común. Se trata de una sustancia vendida a precios absurdamente baratos en comparación con los de otras drogas, y que es consumida básicamente por la gente más pobre. Técnicamente, se comercializa sin ser ilegal, y no es registrada por los tests de drogas, por lo que ha encontrado un nicho de consumidores en personas que se encuentran en libertad condicional y, por tanto, sujetas a controles esporádicos.

Según informó a la radio pública estadounidense Chuck Rosenberg, director interino de la Dea, “la vemos en todas partes del país”, y “las mezclas varían. Los productos químicos varían. Usted y yo podríamos comprar y usar el mismo paquete y tener reacciones muy diferentes”, explicó. La lógica es la siguiente: cuando uno de los compuestos químicos utilizados es detectado por los departamentos de narcóticos y comienza a prohibirse, los fabricantes varían la fórmula levemente, logrando volver de esta manera a la legalidad. Se conoce a la marihuana sintética como K2, Spice, Fake Weed, Skunk, Kronik, Bizarro, Stoopid, Fuego de Yucatán, entre tantos otros nombres.

Según comentan los consumidores, hay tipos de marihuana sintética que suelen tener un efecto infinitamente más intenso que el de la común. Pero a diferencia del cannabis, se han detectado altos grados de toxicidad en sus diversas formas, y el compilado de efectos adversos incluye ansiedad extrema, taquicardia, insuficiencia renal, vómitos, alucinaciones, psicosis, ataques epilépticos, catatonia, parálisis, infartos cerebrales o cardíacos, y ocasionalmente la muerte tras un fallo multiorgánico. Puede elevar la presión arterial y provocar un suministro menor de sangre al corazón (isquemia miocárdica). Es que algunos compuestos actúan en el cerebro con mayor intensidad que el Thc, lo que genera efectos secundarios impredecibles debido a los vínculos de los receptores cerebrales con el corazón y los sistemas digestivo y respiratorio.

En el estado de Nueva York, el 19 de abril de este año las autoridades emitieron una alerta de salud ya que en nueve días 160 personas fueron hospitalizadas por reacciones derivadas del consumo de varios tipos de marihuana sintética. La asociación estadounidense de control de venenos registraba ese mes 1.500 casos de intoxicación por cannabinoides sintéticos, cinco veces más que el mes anterior.

Se cree que la mayoría de la marihuana sintética proviene de China, y es distribuida en todos los continentes. La Bbc informa que países como Francia, Reino Unido, Alemania, Rumania, Suiza, Suecia, Irlanda, Rusia y Austria, Puerto Rico, Chile y la mayoría de los estados de Estados Unidos y Australia han encontrado la forma de prohibir en su totalidad los cannabinoides sintéticos. Inglaterra busca aún la forma de establecer una prohibición general, para poner fin de una buena vez a una constante e interminable cacería de variedades y mutaciones de la sustancia. Claro que un camino mucho más corto y efectivo sería legalizar la marihuana verdadera, pero eso aún no entra en sus planes.

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