El básquetbol es un deporte hermoso. Uno de emociones permanentes, en el que la victoria o la derrota se separan por un segundo, por un centímetro. Un deporte de equipo, en el que las individuales son claves: el individuo construye el equipo, el equipo potencia al individuo. Nadie gana solo, todos pierden juntos. Y, de manera paradójica, también se puede jugar solo: únicamente se necesita una pelota, un aro y ganas de lanzar unos tiros sin pensar en nada. Con una pelota de por medio, la cancha se convierte en un lugar de disfrute. Hace más de una década, por impulso de Santiago Canto y de Julio Galli, dos apasionados de este deporte, nació un proyecto que utiliza al básquetbol como una herramienta de encuentro, de integración, de desarrollo personal. Fue en agosto de 2013. Canto era el coo...
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