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Cosa de Mandinga

Una vez estrenado el séptimo episodio de la saga Star Wars, algunos lo celebraron y otros se sintieron desilusionados, y entre estos últimos curiosamente estuvo el Vaticano. Sí, el Vaticano, que dedicó a la película un artículo en L’Osservatore Romano.

A 30 años de que los rebeldes liderados por Luke Skywalker, Han Solo y la princesa Leia derrotaran al Imperio Galáctico, está en cartel el séptimo episodio de la saga Star Wars. Un filme que desde que se supo podría existir despertó grandes expectativas, principalmente en aquellos fanáticos ansiosos por ver a sus héroes favoritos enredados en una nueva historia.

A pesar de contar con parte del elenco original, esta nueva edición implicó además un cambio de dirección y producción, cosa que también generó cierta masiva atención. Una vez estrenada la película, algunos celebraron el cambio y otros se sintieron desilusionados, y entre estos últimos curiosamente estuvo el Vaticano. Sí, el Vaticano, que dedicó a la película un artículo en L’Osservatore Romano. En esa publicación no sólo se habla de fe y religiosidad, sino que también se evalúa la espiritualidad del mundo a través de los íconos de la cultura pop, por ejemplo: el cine. ¿Cómo dejar fuera el fenómeno Star Wars? En una breve pero contundente reseña de la sección “Cinema”, la santa sede calificó a la nueva producción de Jeffrey Jacob Abrams como “decepcionante”.

El crítico cinematográfico clerical reconoce a la obra del creador de la saga, George Lucas, como “cine clásico”, perfecto para la primera trilogía (1977-1983). Pero considera que la reciente película, El despertar de la fuerza, está diseñada para las modas del momento y para un público más acostumbrado a las pantallas de ordenadores, con una dirección de Abrams asociada “al mundo de los videojuegos. (…) En las secuencias de acción pura y simple es eficaz, pero en el resto hay un dinamismo gratuito y abuso de primeros planos que desgastan gradualmente la fuerza de los personajes y la épica de la historia”, agrega.
En el artículo publicado a mediados de diciembre, titulado “Confusa y borrosa”, no sólo se compara al actual director con Lucas –a quien se señala como un “productor brillante” al que “nunca se lo tomó en serio como director”–, sino que se hace hincapié en el diseño y en la desatinada representación del “mal”. Según L’Osservatore, “Darth Vader y sobre todo el emperador Palpatine fueron dos de los personajes malvados más eficaces del cine estadounidense en ese género, capaces de trasmitir un genuino sentido de maldad. Pero aquí el resultado es pésimo: el homólogo de Darth Vader, Kylo Ren, lleva una máscara evidentemente para emular a su predecesor; mientras la figura que debería sustituir al emperador Palpatine como encarnación del mal supremo representa el más grave defecto del filme. Es el resultado más torpe y cursi que se podía obtener en gráficos por ordenador”.

Según el autor anónimo, “el único mérito de la película es demostrar, por comparación, lo elegante, equilibrada y sobre todo apropiada que era la dirección de los capítulos precedentes”.

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