De alto riesgo - Brecha digital

De alto riesgo

A partir de la señal y durante noventa minutos, los concursantes debieron sentarse en el suelo, mirar al vacío y no hacer nada. Y es que el evento se llama precisamente “concurso de no hacer nada” y la máxima debe cumplirse a rajatabla.

El evento tuvo lugar este año en el parque Ichon Hangang, en Seúl, Corea del Sur. La multitud se fue congregando en torno a los participantes, los jueces se prepararon y esperaron la hora del inicio de la competencia. A partir de la señal y durante noventa minutos, los concursantes debieron sentarse en el suelo, mirar al vacío y no hacer nada.

Y es que el evento se llama precisamente “Concurso de no hacer nada” y la máxima debe cumplirse a rajatabla: como describe la revista canadiense Vice, el que se ríe, el que habla, el que mira su celular, o el que se queda dormido es inmediatamente descalificado. La idea es mantener la concentración durante ese tiempo y ser capaz de estarse sin hacer nada realmente. El ritmo cardíaco de los concursantes es chequeado cada 15 minutos, para asegurarse de que están tranquilos, y el más estable de los concursantes es el que gana. No está prohibido ir al baño o beber té si se tiene sed, pero para ello es necesario levantar una tarjeta y pedir permiso.

Los 70 finalistas que se congregaron en el parque eran los resultantes de varios procesos de eliminatorias, ya que más de dos mil personas se anotaron este año para la competencia. Pero lo que a priori podría parecer una completa imbecilidad tiene un trasfondo social interesante: Corea del Sur cuenta con una de las poblaciones más estresadas del mundo, y según señaló el New York Times, se encuentra “al borde de un colapso nervioso nacional”. La artista visual Woops Yang, creadora del evento, dijo que el mismo está diseñado para fomentar el descanso y la reflexión. Tras haber sufrido fatigas crónicas e insoportables ansiedades al verse no haciendo nada productivo por momentos, ella misma comprendió la importancia de tener momentos de relajación, de modo de poder procesar la información y mitigar el estrés. Y como dijo a Vice: “Pensé: todos nos sentiríamos mejor al no hacer nada, si lo hiciéramos en grupo”.

La artista también ve al evento como una performance, y desde su primera edición en 2014 procuró ubicarlo en zonas céntricas, de modo de contrastar la isla de tranquilidad del concurso con el caos urbano circundante.

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