De la resignación a la fuerza – Brecha digital

De la resignación a la fuerza

Esta película dirigida por una mujer y escrita por otra relata un período especialmente intenso de la lucha por obtener el voto femenino en la Inglaterra donde reinaba Jorge V y Lloyd George, que había realizado ya varias reformas liberales y de corte social, era ministro de Hacienda.

Suerte de las mujeres que nacimos después, como será suerte –quien sabe en cuántas décadas– de las que mirarán más tarde las limitaciones que aún sufrimos las integrantes de la mitad de la humanidad, en un mundo ordenado por la otra mitad. Esta película1 dirigida por una mujer, Sarah Gavron, y escrita por otra, Abi Morgan, y con todos los papeles protagónicos a cargo de mujeres, relata un período especialmente intenso de la lucha por obtener el voto femenino en la Inglaterra donde reinaba Jorge V y Lloyd George, que había realizado ya varias reformas liberales y de corte social, era ministro de Hacienda. Es una película que podría catalogarse de militante, pero, como desmintiendo a quienes opinan que el cine “de ideas”, por la constricción inherente a su naturaleza, está irremisiblemente condenado al panfleto y la mediocridad, se trata de un filme hecho con singular destreza y fuerza dramática. Se concentra en unos meses de 1913 y en una protagonista, elegida no entre quienes lideraban el movimiento, sino justamente alguien que puede expresar y sintetizar un proceso de toma de conciencia, desde su trabajosa, pero con momentos felices, vida proletaria, hasta la asunción de la lucha. Maud Watts (Carey Mulligan) es trabajadora de un lavadero industrial, a los 24 años ya lleva 11 en ese lugar húmedo e inhóspito, está casada con un compañero de trabajo (Ben Wishaw) y tiene un hijo pequeño. Las sufragistas habían perdido la paciencia frente a la perpetua postergación de su demanda de poder votar, y habían pasado a la acción directa, alentadas por la líder Emmeline Pankhurs (Meryl Streep, en breves apariciones), personaje histórico verdadero así como el de Emily Wilding (Natalie Press). Maud, una muchacha tímida y afectuosa, al comienzo de su relación con el movimiento se ve implicada un poco a su pesar, pero como suele suceder en estos casos, la brutalidad policial ante las protestas pacíficas y lo desproporcionado de los castigos sufridos por las mujeres la va sumergiendo en la militancia, y a un costo tan alto que comprueba que eso mismo que desata la represión está en las calles pobres de Londres, en sus vecinos, en el lavadero y por último en su propia casa. Otras figuras más pueblan el cuadro, y a cada uno se le otorga un peso propio: además de Pankhurst y Wilding, la militante farmacéutica (Helena Bonham-Carter), la compañera del lavadero (Anne-Marie Duff), los dos bien diferentes esposos (el de Maud y el de la farmacéutica), incluso el inspector Steed (Brendan Gleeson), meticuloso cumplidor de su deber que sin embargo parece, por momentos, menos cruel que sus jefes. La narración es clásica, combinando con habilidad los momentos colectivos y los personales, sin deslizarse en explicaciones o disquisiciones teóricas. Básicamente, muestra, y lo hace con adecuada precisión, dejando a la emoción fluir a partir del involucramiento del espectador con esa chiquilina lanzada a una lucha que parece desproporcionada a sus fuerzas. Un Londres agrisado, que parece exhalar humedad, contiene la mayor parte del relato, y contrasta con la luminosidad del hipódromo donde sin embargo ocurrirá el momento culminante –algo que realmente sucedió– y que dio a las sufragistas lo que el inspector Steed se venía temiendo: una mártir.

Este filme militante no toca en su discurso todos los temas que vienen al caso, por ejemplo, el bestial sistema de trabajo que admite niñas y cuyas condiciones raramente permiten a nadie llegar a la madurez. Las sufragistas no hablan de la explotación, pero allí está, vívida, en la película, y no es nada casual que sea una trabajadora, no una intelectual ni una universitaria, la que muestre cómo se llega desde la resignación a la fuerza. Todo un manifiesto, aún para hoy.

1. Gran Bretaña 2015

https://youtu.be/HgCoNFAa5fY

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