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Desde Hidalgo y Artigas

Es posible que en ningún país o época un musicólogo haya ejercido una influencia tan grande en la música de su país como Lauro Ayestarán en la década de 1960 en Uruguay. Pero no sólo eso: en el caso de Los Carreteros fue Ayestarán quien tuvo la iniciativa de contactar al grupo y aleccionarlo sobre el camino a seguir.

Los carreteros

Es posible que en ningún país o época un musicólogo haya ejercido, en cuanto musicólogo, una influencia tan grande en la música de su país como Lauro Ayestarán en la década de 1960 en Uruguay. En un momento en que el folclorismo argentino hacía furor y había penetrado en Uruguay al punto de convertirse, provisoriamente, en la expresión de lo “propio”, los estudios de Ayestarán sobre folclore obraron como una toma de conciencia de la existencia de fuentes específicamente uruguayas y muy ricas, aptas para un folclorismo diferenciado y más auténtico. Pero no sólo eso: en el caso de Los Carreteros fue Ayestarán quien tuvo la iniciativa de contactar al grupo y aleccionarlo sobre el camino a seguir.

Los Carreteros surgieron en San José en 1952, liderados por Víctor Santurio. Fue uno entre decenas de grupos vocales uruguayos surgidos en el rastro de Los Chalchaleros, Los Fronterizos y otros modelos argentinos. Su preocupación por lo propio se traducía en el nombre, derivado de la canción “El carretero” (1894) del célebre cantor criollo uruguayo Arturo de Nava, reflotada y perpetuada luego por Gardel. Pero fue en 1960, luego de una serie de encuentros con Ayestarán, que Los Carreteros hicieron un vuelco hacia el folclore uruguayo, con lo que se sumó a los esfuerzos uruguayistas de pioneros como Osiris Rodríguez Castillos, Anselmo Grau, Aníbal Sampayo y Amalia de la Vega, contribuyendo, entre todos, a aceitar el terreno a la generación de Los Olimareños, Viglietti y Zitarrosa. Llegaron a ganar en la categoría Grupos el festival de Salta de 1966. Su influencia declinó después, pero con intermitencias el grupo sigue existiendo hasta el presente, en muy diversas formaciones, siempre alrededor del valiente Santurio.

Este CD trae su primer largaduración así como el EP de Santurio como solista (ambos de 1962). Lo de Los Carreteros incluye ejemplares de huella, cifra, estilo, cielo, milongas, y un aislado ejemplo no-oriental (un palito). Esa cobertura musical del territorio rural uruguayo se aúna con una cobertura histórica: empezamos con textos de poetas artiguistas (uno atribuido a Ansina y otros de Eusebio Valdenegro y Bartolomé Hidalgo), musicalizados por Santurio. Hay un ejemplo anónimo de 1840, luego un núcleo de obras de hacia el 1900 (un texto de Elías Regules, el homenaje a la ciudad de San José a través del casi-himno “Vivo en un ranchito” y, obviamente, “El carretero”). Finalmente tenemos un ciclo de autores contemporáneos (Grau, Osiris y el propio Santurio), algunos de los cuales regresan a la temática artiguista, cerrando el círculo pero con proyección alegórica hacia el futuro. La idea de una continuidad entre Hidalgo (y la revolución artiguista) y la entonces naciente canción protesta folclorista (y su aspiración a cambios políticos revolucionarios) sería fundamental en la historiografía de la canción uruguaya.

Aparte de la personalidad dada por la elección de especies uruguayas, Los Carreteros tenían un sonido peculiar, mate, con las voces muchas veces atiborradas en registros graves, que los timbres algo apagados de las guitarras melódicas no bastaban para abrillantar. Eso parece afirmar la observación de los argentinos sobre la preferencia del folclorismo uruguayo por los timbres varoniles, graves.

Para mí es una sorpresa aun más grande conocer el trabajo solista de Santurio sobre poemas de Julián García (que había fallecido un año antes, en 1961). Santurio es un cantante notable, con un timbre poderoso, que además modifica incorporando emisiones distintas. Su guitarra también es muy bella, sin nada de técnica clásica, sucia pero ágil, precisa y contundente. Los textos de García son de una incisividad en su denuncia social/política que hace pensar en años posteriores (cuando alguno de estos mismos textos recibiría otra musicalización, por Salerno, grabada por Viglietti).

La edición es muy cuidada, con buena información, reproducción de las carátulas originales y una masterización muy respetuosa del sonido original. Se pudo acá cumplir con la intención original de poner las canciones en orden cronológico (las limitaciones de duración de las caras de un LP lo habían impedido).
* Folklore uruguayo cantado por Los Carreteros, Ayuí, A/M 44 CD, 2014 (grabaciones originales de 1962).

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