Desexilio

El disco “Algunas variantes” es el único fonograma solista de Daniel Magnone, quién tuvo una trayectoria considerable en el Canto Popular: fue uno de los dos compositores en el trío MonTRESvideo (el otro era Fernando Cabrera), e integró también Vale 4 (junto a Lazaroff, Rubén Olivera y Di Pólito).

Algunas variantes, de Daniel Magnone

Este discazo1 es el único fonograma solista de Daniel Magnone. Además de ser hermano de Estela y Alberto Magnone, Daniel tuvo una trayectoria considerable en el Canto Popular: fue uno de los dos compositores en el trío MonTRESvideo (el otro era Fernando Cabrera), e integró también Vale 4 (junto a Lazaroff, Rubén Olivera y Di Pólito). Justamente admirado por varios de sus colegas, llegó a grabar este trabajo en 1985. Fue editado únicamente en casete, por un sello (La Batuta) que no prosperó, mientras el Canto Popular se extinguía. Daniel no se vio alentado a persistir como músico, aunque su presencia en el medio todavía se hizo sentir en cuanto fundador y gestor del boliche La Barraca, uno de los centros de la actividad musical montevideana hacia 1990. El fonograma cayó en el olvido, aunque la persistente adhesión de una minoría de fans parece haber empujado y justificado esta bienvenida reedición.

Daniel Magnone es uno de los más grandes cantantes de este país tan pródigo en magníficos y diversificados cantantes varones. Absorbió muy pronto, con sensibilidad e inteligencia, la onda del Canto Popular más inventivo –abierta por Los que Iban Cantando en 1977–, y desarrolló un estilo personal en el que el minimismo, el placer por lo inesperado, el gusto por la disonancia mordaz, se juntaban a una visceralidad roquera (me refiero a la intensidad, y también al estilo mismo). Esa tensión se manifestaba ya en MonTRESvideo, donde una de las gracias era esa sensación de que la música todo el tiempo quería desbordar las voces y las guitarras criollas del trío. En 1983 Cabrera se desmarcó y formó un grupo de formato beat, Baldío. En su disco, Daniel sigue este mismo rumbo, integrando tres de los músicos de Baldío (el baterista Gustavo Etchenique, el bajista Andrés Recagno, y Bernardo Aguerre, quien ofició además de productor artístico y coarreglador, amén de tocar guitarra eléctrica y teclado).

El minimismo a la uruguaya de sus composiciones combina naturalmente con la notoria influencia de The Police. Y además está esa característica del canto de Daniel, que por un lado parece clavar las notas con la firmeza de un João Gilberto (cuando quiere, con mayor potencia), pero uno termina descubriendo en sus notas largas un vibratito tenue y veloz que recarga sus interpretaciones de un dejo de angustia y tensión, aun cuando música y letra se mueven mayormente en la ternura. A veces es el caso, pero otras veces el disco se mete en terrenos duros, poniendo el dedo en llagas diversas (“Confesiones y memorias” aborda frontalmente la tortura desde la persona del propio torturador). Pero ese clima de la salida de la dictadura se respira también en manifestaciones poéticas conceptualmente más diluidas y vagas, como la acumulación de imágenes crueles de “Cualquier día”, o alusiones colaterales a problemas sociales diversos (de pronto insertadas en el mero cotidiano prosaico de una pareja, como en “Mañana temprano”). De pronto, el contenido conceptual del texto de “Ana” parece constituirse de cariño en estado puro, pero es la gramática la que es fracturada y violada, verso a verso (“Te esperando en el mi barrio”).

Los arreglos son buenísimos, sobre todo los que no se dejan delatar como demasiado “Police”. Es especialmente notable el de “Desexilio”, con su guitarra rasgueada disonante, bombo regular apoyando los tiempos débiles, una voz fantasma en falsete doblando la principal, piques sueltos y un clima sonoro general luminoso y aireado para ambientar un asunto complejo y angustioso.

Predominan formulaciones rítmicas beat, pero cuatro de las diez canciones están basadas en candombe (“Mañana temprano”, “Una parte”, “Desexilio”, “Algunas variantes”). No son propiamente “candomberas”, y probablemente en la suma constituyen una de las visiones más interesantes del candombe enfocado desde el rock que se hayan ensayado. Es más: este bien puede contarse entre los mejores discos de rock producidos en Uruguay, aunque, por razones generacionales, de integración tribal y publicitarias, no se incluye en ningún recuento sobre el mentado renacer del rock uruguayo de 1985.

1. Algunas variantes. Ayuí, A/E 400 CD, 2014 (original de 1985). (La excelente edición contiene un error importante: “Una parte”, que debería ser el surco 4, aparece como surco 9.)

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