Daniel tiene más de 60 años, una chomba color salmón y varias carpetas con papeles en la mano. No toma café. Empezó a trabajar en Uber en 2016 y en Cabify más adelante, pero actualmente, debido a que el celular no le deja descargarse la aplicación de Cabify, trabaja únicamente para Uber. Estaba desempleado, necesitaba un ingreso extra. Se hizo una cuenta en la aplicación y empezó a ser un trabajador «independiente» de la plataforma. «Se han utilizado muchos términos para pintar a esto como que es una gran actividad, y no lo es», dijo al semanario, «esto ni siquiera es una fuente de trabajo, es una oportunidad de trabajo; ni siquiera es una changa».
Trabaja alrededor de diez horas por día de lunes a sábado. Los domingos descansa. Su esposa también trabaja, no cuenta en qué. Tienen dos hijas...
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