El punto misterioso – Brecha digital

El punto misterioso

A esta altura “Calma” de Gustavo Ripa ya se definió como una serie. Empezó en 2010 con un disco que, cosa rara en la música uruguaya, tuvo el éxito que se merecía. En 2012 vino “Más calma”, y esta es la tercera entrega.

Las premisas parecen ser las siguientes: Gustavo Ripa hace versiones en guitarra de clásicos de la música popular uruguaya, elegidos o adaptados para propiciar una escucha confortable y relajante. Las canciones contempladas están arraigadas en la memoria afectiva de Ripa: no hay ninguna del presente siglo y son todas de autores mayores que el intérprete, o coetáneos suyos. Dos autores vienen siendo constantes (Mateo y Cabrera). Otros, sin ser constantes, se reiteran (Zitarrosa, Dino, Darnauchans). Otros aparecen por primera vez (Rada, Pippo Spera, Estela Magnone, Esteban Klísich).

La premisa no se obedece en forma puntillosa. Hay versiones con más de una guitarra. Intervienen puntualmente otros sonidos y músicos (los tambores de Rey Tambor, el saxo de Gustavo Villalba, el bandoneón de Martín Pugín, la voz de Flavia Ripa). Gustavo aprovecha para colar composiciones propias previamente inéditas. Hay un par de temas de autores argentinos (Litto Nebbia, María Elena Walsh). Mi espíritu neurótico obsesivo, antes que calmarse, se inquieta con esas excepciones. Es un pleonasmo decir que el trabajo ganaría en coherencia si se atuviera a las premisas. Pero la irreverencia (que nunca es tanta que llegue a borrar la noción de que había una premisa) es parte de la actitud “calma” del disco: dale, aflojá, no seas amargo, la idea es disfrutar un poco de música y la cosa salió por este lado, no hay por qué estresarse por eso, es sólo música, y sigue siendo bella música.

Gustavo es un excelente guitarrista, tiene un sonido precioso, muchos matices, es expresivo. Las tomas de sonido de Óscar Pessano son límpidas y detallistas. El diseño gráfico de Maca se casa con el espíritu del disco en su valorización del espacio vacío, muy a la japonesa. Pero el logro más grande de este disco (y de los anteriores de la serie, sobre todo el primero) es ese punto intangible en que el propósito de una música calmante se obtiene sin traicionar la complejidad formal y emotiva de las composiciones. Aun las fuertes disonancias de “Carbón y sal” están ahí, sin atenuación, y sin embargo trasladadas –por la tímbrica, por sutilezas interpretativas, por el entorno– a una dimensión en que no hieren. Los tambores que aparecen en “Luces en la esquina” –lindo candombe del propio Ripa– se sumen en ese lugar misterioso en el que está todo el calor y el empuje, y sin embargo no quema y no obliga.
En una dimensión más llana, la serie Calma es también un tributo a la música uruguaya. Uno escucha esas canciones y no deja de sorprenderse con la cantidad de música genial que se produjo en 25 años (1966-1991) en este pequeño y despoblado país. Capaz que canciones como “Mejor me voy”, “Muy lejos te vas”, “El instrumento” o “La casa de al lado” son tan conocidas y están tan presentes que su aparición no aporta más que ese ritual placer de revivir “una que sepamos todos”. Pero el disco también trae a colación tremendas canciones quizá más sumergidas, como “Carbón y sal” o “Adiós a la rama”. En mi caso es una emoción encontrarme con “Guardo tantos recuerdos”, de Dino, y especialmente con esa obra maestra de Klísich que es “Naif”, pequeño tesoro que Ripa contribuye a desenterrar.

Siempre hay ingenio e inventiva en la manera de adaptar a la guitarra las canciones. A veces hay aportes creativos ostensivos en las versiones (como el riff que engancha el medley de “Adiós a la rama” con “Muy lejos te vas”, o el groove al final de “El instrumento”). En otros casos Ripa vuelca con la guitarra recuerdos específicos de versiones clásicas: hace con la guitarra la cadenza que el Darno solía cantar en “El instrumento”, reproduce elementos del arreglo de Roos para “Carbón y sal”, o incluso vuelca las dos versiones de “Mejor me voy” (Diane Denoir y El Kinto) tal como aparecían enganchadas en el disco Musicasión 4 1/2.

Creo que recomendar este disco sería tan sólo una acción rutinaria, porque seguramente se va a vender solo, repartiendo calma y belleza.
1. Calma 3. Bizarro, 6082-2, 2014.

https://youtu.be/-KPYUNDpfX4?list=PLFxHqxIvBaG4QNJ2p8i1EhunhnUqZa77L

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