El teatro es una fiesta - Brecha digital
Un regreso esperado

El teatro es una fiesta

Luego de casi cuatro meses, el teatro empieza a retomar su actividad. A partir de esta semana, con protocolos sanitarios y aforo limitado al 30 por ciento, los artistas pudieron volver a escena y reencontrarse con el público.

Camerino de la sala Centro Artesano Héctor Piastri

Más allá de las medidas sanitarias y protocolares, la vuelta al teatro se vive como una gran fiesta. Abren las salas estatales y los teatros independientes que pueden cubrir las condiciones de distanciamiento. La Intendencia de Montevideo, en trabajo con el Comité Departamental de Emergencia de Montevideo, estableció que se abrirán sus salas cuando el índice de Harvard sea de 20 o menos durante tres días consecutivos; en caso de que se eleve a 25, se procederá a un nuevo cierre. De todas maneras, se habilitaron los ensayos de los elencos permanentes.

Son varias las obras que se reponen; también hay estrenos que encuentran espacio tras varias postergaciones. Es el caso de 2084, obra dirigida por Marcel Sawchik, que es una versión libre de la novela de George Orwell, rescrita por el propio Sawchik junto con Eugenia Fajardo. La obra, que pudo estrenarse con tres funciones, el 5, 6 y 7 de julio, en la sala Nelly Goitiño del SODRE, agregó dos funciones, el 17 y el 18. La pieza nació en conversaciones entre el director y el periodista Darío Klein e incorpora en su versión del texto clásico la tecnología y las problemáticas de hoy.

En el teatro Victoria se repone Ser humana, que, antes de la suspensión, ya tenía sus funciones agotadas. El unipersonal interpretado por Angie Oña y dirigido por Freddy González es el resultado de una investigación sobre la figura de Sabina Spielrein (1885-1942), pionera del psicoanálisis, paciente de Jung. Por su potencia actoral y lo original de su propuesta, esta obra fue reestrenada en varias oportunidades, siempre con éxito de público. En la misma sala, el 10 de julio, se estrena Nadie es la patria, escrita y dirigida por Gustavo Kreiman, autor cordobés que vive en Uruguay. El director y su elenco, conformado por Micaela Larroca e Iván Solarich, investigaron sobre los significados de la identidad nacional y la patria. Al respecto, afirman: «La patria no es alguien, ni un grupo, ni un lugar. Asumimos desde lo fragmentario la imposibilidad de dar una idea cerrada y coherente sobre esto. Vamos a jugar con una serie de aproximaciones escénicas alrededor de algunas de las formas de ser que habitan en este país. Vamos a jugar con nuestras formas».

El teatro La Gringa también vuelve. Para recuperar algo de la tan añorada temporada infantil, del 5 al 10 de julio puede verse Robinson Crusoe… el mar, de Manuel González Gil. La sala también tendrá en cartel varias reposiciones, como El loco y la camisa, Declive y Solo llamé para decirte que te amo, de Nelson Valente.

El Teatro Circular repone Mirame que nos miran, que fue éxito de público antes de la suspensión de las funciones a fines de marzo. La obra, con dramaturgia de Julieta Lucena –quien actúa y dirige la pieza junto con Soledad Lacassy–, reflexiona acerca de los vaivenes de una pareja en la cotidianeidad mientras trabaja la línea entre realidad y ficción.

Dos grandes directoras han anunciado trabajos que prometen puestas inolvidables. Es el caso de María Dodera, quien festeja los 30 años de su colectivo artístico Mado con dos obras; la primera es El accidente, de la ya reconocida dupla Peveroni-Dodera, inspirada en el cuento El combate de la tapera, de Eduardo Acevedo Díaz. En esta versión, dos de los personajes, Cata y Ciriaca, son combatientes guerrilleras que transitan el secuestro, el asesinato y la justicia por mano propia. Dodera estrenará en agosto una obra de su autoría y dirección, llamada Último encuentro, un drama en tres actos. La pieza narra el encuentro, en la periferia de la ciudad, entre un joven infractor y su exprofesor del internado luego de diez años sin verse.

Por su parte, Marianella Morena estrena Muñecas de piel en la sala Hugo Balzo del SODRE. Su investigación sobre la Operación Océano reúne testimonios reales, documentos, entrevistas a fiscales, Interpol, víctimas. En un marco performativo, la directora pone en escena un texto que coloca al espectador como un cliente que debe elegir en un catálogo online el mejor producto. No hay duda de que esta obra traerá mucho para pensar acerca de este caso y sus enormes implicaciones sociales y políticas.

Artículos relacionados

La vuelta al cine

Cuesta arriba