El tiempo en contra del ser

Los “Cuadernos negros” de Martin Heidegger, llamados así porque se trataron originalmente de textos en libretas negras que el filosofo escribió entre 1931 y 1976, contienen pasajes controversiales sobre el judaísmo y sobre el nazismo.

Heidegger y sus manuscritos

Martin Heidegger es tan fundamental como controversial, y su fecundidad literaria lo mantiene en el mismo estatus con el paso de los años. Sus textos se siguen publicando.

En marzo de 2014 la editorial alemana Vittorio Klosterman editó tres tomos compilando 14 de los Cuadernos negros (Schwarze Hefte, en alemán), llamados así porque se trataron originalmente de textos en libretas negras que el filósofo escribió entre 1931 y 1976.

“Heidegger es completamente él mismo en los manuscritos propios; estos manuscritos están aquí casi intactos, sólo pocos han sido transcriptos… Aquí se hallan ocultas las preciosidades y delicias del pensar heideggeriano. Espero que permanezcan ocultas largo tiempo”, escribía Fritz Heidegger, hermano de Martin, en una carta a Hugo Friedrich el 31 de julio de 1950.
Los Cuadernos negros contienen pasajes controversiales sobre las ideas, ya sabidas, que Heidegger tenía sobre el judaísmo y sobre el nazismo. Según la filósofa italiana Donatella di Cesare, vicepresidenta de la Sociedad Martin Heidegger, el filósofo no hace más que sacar conclusiones de sus ideas ya conocidas. En la nota de la filósofa en el Corriere della Sera el pasado 8 de febrero, se resumen algunos pasajes de los Cuadernos negros: “Los judíos son los agentes de la modernidad; han extendido el mal. Ellos han desfigurado el ‘espíritu’ de Occidente minándolo desde el interior (…). Sólo Alemania, gracias a la cohesión de hierro de su pueblo, podrá frenar los efectos devastadores (…)”, “Los aliados no han entendido la misión de los alemanes, que fueron detenidos en su proyecto planetario. Este crimen es mucho más grave que todos los demás delitos, ni siquiera es comparable con las ‘cámaras de gas’ (entrecomillado por el mismo Heidegger). Para la historia del ser, el verdadero crimen inconmensurable es el que se lleva a cabo contra el pueblo alemán, que debía salvar Occidente”.

Heidegger había previsto que se publicaran las notas una vez editadas todas sus obras, pero el creciente interés por el material inédito alteró los planes originales.

La edición, de más de 1.200 páginas, incluye reflexiones sobre situaciones temporales, opiniones de cuando ejercía como rector en la Universidad de Friburgo y “múltiples reflexiones sobre los peligrosos signos de la creciente maquinización de la vida cotidiana y la consumación de la técnica como expresión de la voluntad de poder, cuyo ‘último acto’ se producirá cuando ‘la tierra misma explote en el aire’ y ‘la humanidad contemporánea desaparezca’”, escribe Jesús Adrián Escudero en “Heidegger y los Cuadernos negros. El resurgimiento de la controversia nacionalsocialista”, publicado en Differenz (revista internacional de estudios heideggerianos y sus derivas contemporáneas).

La noticia no afecta al común de los mortales, probablementepor eso su poca resonancia en los medios, pero representa un problema real para los miembros de la Sociedad Martin Heidegger (Heidegger-Gesellschaft.de). Tan así que su presidente, el profesor Günter Figal, renunció el pasado enero al cargo que ostentaba desde 2003. Figal declaró a SWR que los pasajes antisemitas de los Cuadernos negros lo “shockearon”. La Sociedad Martin Heidegger no es una entidad destinada a venerar a un héroe, según Figal, pero “como director de una sociedad que lleva el nombre de una persona, de alguna manera se representa también a esa persona, y luego de leer los Cuadernos negros, especialmente los pasajes antisemitas, no deseo seguir en el cargo. Esas palabras no sólo me perturbaron, también cambiaron mi opinión sobre él de una manera que me impide seguir representándolo”.

La vicepresidencia de la sociedad sigue a cargo de Di Cesare, quien además de ser judía es especialista en la Shoá y en filosofía judía.

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