Ellos dos

Mandrake Wolf y Sofía Viola en la Sala Zitarrosa

Foto: Javier Nocetti

En las dos orillas de nuestro mar dulce experimentamos una auspiciosa temporada de cruces musicales. La semana pasada, el teatro Ópera de Buenos Aires fue sede del estreno de un espectáculo compartido entre el benemérito Fernando Cabrera y Jorge Fandermole, uno de los emblemas de la trova rosarina. Y este sábado, en el lado montevideano, Mandrake Wolf compartirá escenario con Sofía Viola.

Hay, por lo menos, dos celestinos de este auspicioso encuentro. Uno de ellos es el periodista argentino Martín Graziano, autor del indispensable Cancionistas del Río de la Plata (Gourmet Musical, 2010). Él fue quien le acercó las primeras grabaciones del autor de “Amor profundo” a Sofía. El otro es Santiago Moraes, ex guitarrista, cantante y compositor de Los Espíritus, que fascinado con Los Druidas, el entonces flamante grupo de Mandrake, la incitó a escuchar sus canciones (Sofía y Santiago comparten escenario, cada tanto, bajo el ala del Dúo Cantina).

Pero el encanto definitivo ocurrió en el Café Vinilo de Buenos Aires, donde Mandrake compartió algunas fechas con Martín Buscaglia. Sofía fue a todos los conciertos y le regaló a Wolf los tres discos que tenía editados hasta ese momento. “Yo lo venía escuchando”, recuerda Sofía antes de subirse al barco para viajar a la capital uruguaya. “Pero cuando lo vi en vivo, quedé fascinada. Me encantó su personalidad, su rock, su uruguayismo tenaz. Yo le llevé todos mis discos, y surgió una simpatía correspondida.” La relación se fue haciendo cada vez más estrecha, y coincidieron sobre el escenario de Plasma, en Buenos Aires. “Me encanta toda su obra y, sobre todo, su interpretación. Es un prócer. Por eso me honra esa cosa de admiración mutua, que nos acerca más”, dice Sofía, orgullosa.

Cuenta Mandrake que se fue asombrando cada vez más con Sofía: “La empecé a escuchar de a poquito, y me pareció muy bueno lo que hacía. Pero cuando vino a Montevideo a tocar a Bluzz Bar, invitada por Julián Marchante, me deslumbró su presencia escénica. Es muy fuerte en el escenario. ‘Pobre Julián, que tiene que tocar después’, pensé”. Unos meses más tarde, Mandrake experimentó esa misma sensación en carne propia. “Cuando compartimos escenario en Plasma, ella abría el concierto. Cuando la vi cantar, dije: ‘¿Cómo hago?’. Porque, la verdad, tiene una planta escénica tremenda”, explica con admiración.

Una mirada uruguayista. La música popular uruguaya es central entre las múltiples y variadas influencias que conforman el universo estético de Sofía Viola. Una mirada personal de la música y el mundo que recorre América Latina e incluye elementos tanto del hot jazz como del tango, el rock y la milonga. Un eslabón más en la tradición de la psicodelia criolla, música urbana de calles de tierra, fantasías de fogón para una fiesta popular.

“El acercamiento a la música popular uruguaya es inevitable”, explica ella. “Estamos muy cerquita, y profundicé mucho mi uruguayismo cuando conocí a los colegas. Ezequiel Borra me hizo llegar a Mateo, y juntos investigamos mucho al Negro Rada. Nos pasábamos un montón escuchando a Cabrera, a Jaime, a Franny Glass. Hay un montón de gente admirada.” Entre ellos, Sofía destaca a Gustavo Pena, el Príncipe. “Lo escuché cuando tenía 18 años, y fue toda una revelación de la canción rioplatense. Una belleza. Un ser iluminado, como lo ha sido Mateo. La canción uruguaya me ha atravesado desde un lugar muy inconsciente, porque es algo que está en el aire”, dice, y sonríe. El vínculo de Mandrake con la banda occidental del Río de la Plata comenzó en los tempranos noventa, cuando conoció a Litto Nebbia en las bambalinas del teatro Solís: “Osvaldo Fattoruso me había invitado a participar de un homenaje a Mateo, y le acerqué una copia de ‘Candombe de no sé quién soy’ a Litto Nebbia. Le encantó el disco y me propuso sacarlo por su sello, Melopea. Así que gracias a él fui a cantar a Buenos Aires por primera vez”. Desde entonces, ha colaborado con Hilda Lizarazu (que grabó “Ella va 1 y ½” para Amor en lo alto, el disco de Los Terapeutas), con Juan Jacinto (en los míticos shows porteños junto con Juan Pablo Chapital, hace más de una década) y con el mencionado Santiago Moraes. Pero con Sofía el enganche es especial. Y, aunque el show del sábado será en dos sets distintos (Mandrake estará acompañado por su compañero de Los Druidas, el guitarrista Nacho Iturria), Sofía y Mandrake prometen revisitar por lo menos una canción del repertorio ajeno, para celebrar la admiración mutua.

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