Empecemos por el final - Semanario Brecha
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Génesis del mito

Empecemos por el final

Una gran confusión. Todo, o casi todo, en la historia de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota ha sido eso: un gran malentendido.

Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota durante una actuación en La Esquina del Sol, en los años setenta. Rock.com.ar

Ahora que la noticia de la muerte del Indio Solari no nos ha dejado ni el pucho en la oreja, los zócalos de los canales de cable, los titulares de los portales y las páginas de los pocos diarios de papel que todavía resisten repiten incesantemente el término misa ricotera. Reducen el ritual a esa previa de escabio, cantitos y banderas –una práctica nada desdeñable, es cierto–, pero pasan por alto el verdadero origen del concepto. Por eso es oportuno revisitar la génesis de ese mito y echar algo de luz. Alfredo Rosso, emblema del periodismo de rock en Argentina, cuenta que fue Gloria Guerrero, otra prócer de nuestra profesión, la que lo recibió en uno de los primeros shows de la banda con una frase que fundaría una época: «¡Uy! ¡Viniste a misa!». Eran los tempranos ochenta y los Redondos no...

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