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En la carretera

Fuera de Estados Unidos es difícil tener una perspectiva de la real dimensión de la obra de Sam Shepard. Para nosotros será siempre el escritor de “Crónicas de motel”, el guionista de “París Texas”, el amante de Patti Smith y el esposo de Jessica Lange, además de un actor que parecía protagonista cuando era secundario y viceversa. Sin embargo, es como dramaturgo donde brilló con más fuerza.

Sam Shepard en junio de 2014 / Foto: Afp

La biografía Sam Shepard. A Life, escrita por John J Winters y publicada en abril de este año, comienza en Nueva York en 2004, pero pronto retrocede 40 años en la misma ciudad. A Shepard no le gustaba Nueva York, adonde llegó un día en ómnibus desde California, tan hambriento y sin dinero que tuvo que vender un volumen de su sangre para poder comer una hamburguesa. Todavía no era Sam Shepard, sino Steve Rogers, aunque en verdad se llamaba Samuel Shepard Rogers III y había llegado a Nueva York a trabajar de mozo, aunque también podía actuar, tocar música y escribir. “Específicamente, se le daba muy bien escribir diálogos, extraídos de las voces que escuchaba, tanto en su cabeza como en las calles –señala Winters–. Y eso fue lo que hizo. Era bueno en ello y tuvo suerte. Al poco tiempo estaba...

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