—Lo primero que me gustaría preguntarte es sobre el presupuesto de Cultura, en particular sobre el que maneja la Dirección Nacional de Cultura [DNC]. Me llama la atención la transparencia con que has declarado, una y otra vez, que se trata de un presupuesto completamente «ridículo». La cultura parece haber sido reducida a eterna mendicante y es asumida de esa manera por los gobiernos de todos los signos, incluidos los de izquierda. Es como si se tratase de una ley natural, algo a lo que hay que resignarse. —Yo no sé si podemos afirmar que nos hemos resignado, pero entiendo tu perspectiva. La Dirección Nacional de Cultura tiene una institucionalidad muy joven y ha crecido mucho en los últimos años: de ahí, el desfasaje del presupuesto en relación con el tamaño de la institucionalidad y de l...
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